Que mototaxistas, juntas vecinales, transportistas interurbanos y hasta los propios trabajadores de Seda Huánuco S.A. caminen hoy en la misma dirección dice mucho. En una ciudad acostumbrada a reclamar cada quien por su lado, el agua ha logrado lo que pocas causas consiguen: juntar a todos. Diario Ahora respalda ese reclamo y lo dice sin rodeos. El OTASS no puede seguir al frente de Seda Huánuco.
No hablamos de una empresa cualquiera. Seda administra el agua que toman los niños de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, la que usan los hospitales y los mercados, la que falta cuando una madre no tiene con qué cocinar. Cuando una empresa así falla, no se pierde un negocio. Se pone en riesgo la salud de una ciudad entera.
Y ha fallado. Este año la ciudad pasó tres días sin agua en marzo por un huaico. En mayo colapsó un tramo del canal en Pucuchinche y la producción cayó 40 %. En setiembre la Sunass tuvo que exigir cisternas. El 12 de octubre la Contraloría advirtió que el canal de conducción puede colapsar por completo. Los dirigentes que lo recorrieron encontraron grietas, tapas rotas y sacos de arena. No es mala suerte. Es lo que pasa cuando el mantenimiento se posterga año tras año.
Lo más difícil de explicar es la lógica del régimen. El OTASS llegó a Seda para sacarla del hoyo. Hoy la Sunass le pone una nota de 57,2 % y recomienda que siga en el Régimen de Apoyo Transitorio. Es decir, mientras peor le va a la empresa bajo su conducción, más tiempo se queda quien la conduce. Y en paralelo, el presidente del OTASS da por superadas las causales del régimen. Alguien tiene que explicarle a Huánuco cuál de las dos versiones es la verdadera.
A eso se suma el bolsillo. Muchos vecinos denuncian recibos inflados por un servicio que llega a medias. Es difícil pedirle paciencia a una familia que recibe un recibo puntual por un caño que pasó la semana seco.
Por eso el paro del 4 de noviembre tiene razón de ser. Pero un reclamo justo merece un paro responsable. Pedimos a los organizadores que la protesta sea pacífica y que se garantice el paso de ambulancias, bomberos y cisternas. La fuerza de esta medida está en la unidad de la ciudad, y no hay que regalarle a nadie la excusa de un desorden para desacreditarla.
Hay algo más que conviene decir con la misma claridad. Sacar al OTASS no basta. Huánuco ya conoció a Seda en manos de gestiones municipales que tampoco hicieron bien su trabajo. Lo que la ciudad necesita es un plan con plazos, presupuesto y responsables para el canal de Canchán, y una administración que rinda cuentas en público.
El ministro de Vivienda debe venir a Huánuco y escuchar a la gente. Lo que está en juego no es un cargo ni una gerencia. Es el agua de tres ciudades enteras.










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