Vuelvo a revisar las redes y encuentro esta noticia de Venuca Evanán: “mi padre y Amauta Primitivo Evanán Poma (1944-2026) a partido al hananpacha el día de hoy. ¡Ya se encuentra junto a mi madre!”. Una noticia que cobra significado, pues hace unos días, en el distrito de Tomaykichwa, visité al maestro Pedro Jesús García Castillo (1962) en su recientemente inaugurado Museo de la Cabuya.

Artista Pedro Gracía en el Museo de la Cabuya.
Desde que conocí a Pedro, nos tratamos como amigos del arte, antes que una cerveza o café como se suele sentarse a beber, con él, fue unas salchipapas en el emblemático HuaPri (Huánuco Primaveral), habíamos salido de un conversatorio donde fue uno de los invitados. Hablamos mucho, sobre todo de sus travesías por las carreteras del Perú. Caminamos algo de la capital huanuqueña y me invitó a conocer, los espacios que estaba construyendo en Tomaykichwa, encantador distrito donde habita su centro de operaciones. En este pueblo, suma su obra a la leyenda de La Perricholi, Enrique López Albujar, Ricardo Flórez, Víctor Domínguez (Vedoco).

Profesor Nelson Cotrina en amena charla con Pedro García.
Alguna vez contó para la página del Gobierno Regional: “me dedico a la actividad artística y artesanía, desde mi niñez me di cuenta que me gustaba el arte, y con mi abuelo aprendí a hacer mis primeros trabajos, cuando tenía 8 años, gracias a la hija del pintor Ricardo Flórez, fui a su taller donde aprendí como él hacia sus trabajos, también lo acompañaba a algunas sesiones que hacía para pintar paisajes de Tomaykichwa”. Pedro conoció al pintor Ricardo Flórez, bajo su influjo, en algún momento de su juventud, se dedicó a pintar; el latido de su corazón le llevó a darse cuenta de que en la tierra donde la figura de Ricardo Flórez se desarrollaba, era difícil seguir con una materialidad semejante, así, se dispuso a buscar sus propios elementos.
Pedro, en su búsqueda encontró la planta de la cabuya (Furcraea cabuya). En la elaboración de sus fibras, obtenidas de sus hojas, inició la imaginería que le ha dado personalidad, estilo que cada vez se diversifica y, sobre todo, va cimentando una línea artística, eso que cuando se ve, como le oí decir a un crítico argentino, “sé que estoy frente a una obra de arte”. En tanto, por su lado de artesano, él clarifica esa producción teniendo en cuenta la frase siguiente: uso de materia prima natural, elaboración manual e inserción en un tema cultural. Una fórmula que si bien, funciona en el campo de producción artesanal, cuando pasa a la mirada del arte, ellas se derrumban. La creación artística, contiene esos rubros así el artista los olvide.

Museo de la Cabuya en Tomaykichua (Huánuco).
En un espacio regional que todavía se debate entre lo que puede ser arte y artesanía, Pedro García va aportando con sus medios y su narrativa, una veta fresca de donde ampliar la mirada local. Tomaykichwa, con su presencia, suma con originalidad a los relatos que se ven atollados desde hace mucho, abre trochas por donde cimentar nuevas vías.
En algún momento de su trajinar, Pedro ha merecido el Premio Nacional de Retablo, estilo que siempre ha tenido en los artistas del sur, a sus merecidos ganadores. Con el uso del maguey como elemento base de sus elucubraciones artísticas y artesanales, ha incursionado en formas que escapan de la bidimensionalidad. Realiza instrumentos musicales, pinturas en relieve, imágenes, técnicas mixtas, retablos, sogas, etc. Su arte asume las formas de la vida cotidiana, en otro soplo, emplaza el espacio, volviéndolo sagrado, pictórico, escultórico, personal, público. Así como una imagen encuentra su pedestal u hornacina, hay hechuras de Pedro, que bien piden y merecen el espacio donde habitar.

Pedro García con un picaflor hecho de cabuya.
Hace poco, inauguró el Museo de la Cabuya, espacio que tranquilamente podría llamarse “Museo Pedro García”, más allá de estas decisiones, es importante lo que su modesta figura viene realizando por esta parte del valle del Huallaga. Por lo general, se puede visitar el museo todos los días, excepto el sábado, tocar el timbre si está cerrado, encontrarlo, conversar y tomarse un café con él. No todo lo que hace, es para el Museo de la Cabuya, mucha obra es pedida en el extranjero. Pedro, viaja visitando ciudades, dando charlas, realizando talleres, etc.
El museo de la Cabuya y su hacedor, son una unidad, si bien, Pedro tiene a sus hijos como refuerzo; la madurez, la maestría, las ideas, están todavía en sus manos, en su labor. De vez en cuando la tierra huanuqueña nos sorprende con un prodigio. Pedro García, en alguna oportunidad será un Amauta como: Primitivo Evanán, Genoveva Nuñez, Pedro Veli, María Mérida, etc. Un camino, donde su perseverancia y voluntad le han ubicado (Pozuzo, octubre 2026).










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