Un agricultor egipcio identificado como Khaled el-Shahat encontró un bloque de piedra rosa cubierto de jeroglíficos mientras trabajaba en su terreno en Behbeit El Hagar, una aldea del Delta del Nilo a unos 130 kilómetros al norte de El Cairo, y avisó al Ministerio de Turismo y Antigüedades. Tras el reporte, una excavación de rescate sacó a la luz los restos de dos enormes estatuas atribuidas al faraón Ramsés II.
Según detalló el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham al Leithy, la primera pieza es una cabeza colosal de aproximadamente 1,60 metros de altura. La segunda corresponde a la porción superior de otra estatua real, de unos 2,40 metros de longitud, a la que le faltan las piernas y la base.
El hallazgo ocurrió en la provincia de Gharbia, al norte de El Cairo, cuando el hombre trabajaba la tierra frente a su casa, de acuerdo con la información difundida por el Ministerio y recogida por Infobae. El agricultor cultivaba pepinos en un invernadero, según Youm7, citado por Yahoo.
Qué se encontró en el terreno
La cabeza de Ramsés II lleva la doble corona, símbolo de la unificación del Alto y el Bajo Egipto. Del fragmento del pilar dorsal se conserva la parte alta con el nombre de Horus del rey, que el funcionario citó como “Hor Ka Nakht Mery Maat”.
La segunda figura conserva rasgos faciales nítidos y lleva el tocado conocido como nemes, aunque dañado en su parte superior. A diferencia de la primera, que se identifica por la inscripción, esta se atribuye a Ramsés II por el parecido de su rostro con la otra pieza, por lo que su identificación aún no está confirmada.
A un metro al norte de la segunda estatua, el equipo localizó un bloque de granito rosa de 1,30 metros de largo con dos títulos reales de Ramsés II: “Nesu-Biti” (Rey del Alto y Bajo Egipto) y “Sa-Ra” (Hijo de Ra). El texto conserva restos de inscripciones jeroglíficas y forma parte del protocolo real de los faraones del Antiguo Egipto.
Cómo se activó la excavación de rescate
El episodio se originó cuando el residente de Behbeit al Hegara se topó con el bloque de piedra con inscripciones mientras trabajaba el terreno. El hombre informó de inmediato a la inspectoría arqueológica local, cuyos especialistas se desplazaron al sitio y, tras un examen preliminar, confirmaron la relevancia de la pieza.
A partir de ese aviso, el Consejo Supremo de Antigüedades formó un comité y un equipo especializado para llevar adelante excavaciones de rescate, que desembocaron en la localización de las dos estatuas y el bloque de granito. El ministerio destacó públicamente la iniciativa del ciudadano por reportar el descubrimiento en su propiedad.
El tamaño original y los trabajos en curso
De acuerdo con la información oficial, las dimensiones de la cabeza permiten estimar que la pieza completa, incluida su base, medía originalmente unos 8,5 metros. Al Leithy confirmó que las excavaciones y los estudios en el yacimiento continúan con el objetivo de “descubrir más elementos arqueológicos, estudiar la naturaleza de las piezas encontradas y su relación entre sí y con el yacimiento”.
El funcionario agregó que ese trabajo busca contribuir a “una comprensión más clara de las dos estatuas, la historia de la zona y su desarrollo arquitectónico durante los periodos del antiguo Egipto”. El Consejo Supremo de Antigüedades precisó que el equipo examinará las inscripciones y las características escultóricas de ambas piezas para determinar su ubicación y función originales dentro del complejo del templo.
Un enclave vinculado al culto de Isis
Behbeit El Hagar figura entre los yacimientos arqueológicos más relevantes del Delta del Nilo. El sitio es conocido por los restos de un templo monumental dedicado a la diosa Isis, una de las principales divinidades del panteón egipcio, además de por sus bloques de granito y elementos arquitectónicos vinculados a la actividad religiosa y constructiva de la zona durante el Antiguo Egipto.
El templo de Isis de Behbeit el-Hagar es, sin embargo, mucho más tardío que Ramsés II. Sus cimientos datan del reinado de Nectanebo II (360-342 a. C.) y lo completaron Ptolomeo II y III, según un artículo de Emam sobre el yacimiento. Se derrumbó antes de principios del siglo III d. C., posiblemente por un terremoto, lo que deja abierta la pregunta de cómo llegaron las estatuas hasta donde aparecieron.
Ramsés II reinó durante 66 años, entre 1279 y 1213 a. C., y controló un imperio que llegaba hasta la actual Siria. Fue el faraón que más monumentos y estatuas levantó, como recuerda Smithsonian Magazine. Por eso los arqueólogos han hallado su imagen por todo el país, desde Abu Simbel hasta el Delta.
El antecedente que apunta a un edificio anterior
En 2017, los egiptólogos Mahmoud Emam, de la Universidad de El Cairo, y Ehab Abd el-Zaher describieron dos fragmentos con el nombre de Ramsés II aparecidos en obras de infraestructura junto al templo. Propusieron que en ese lugar hubo un edificio anterior, de la época de Ramsés II o incluso más antiguo.
Emam, que no participó en esta excavación, recordó a Live Science que él y sus colegas recomendaron entonces investigar más el yacimiento. El nuevo hallazgo encaja con esa sospecha: el Ministerio calcula que la estatua completa habría medido unos 8,5 metros, lo que sugiere que Ramsés II mandó acometer obras importantes en la zona.
Las excavaciones continúan en Behbeit El Hagar y el equipo examinará las inscripciones y las características escultóricas de ambas piezas para determinar su ubicación y función originales dentro del complejo del templo, según el comunicado oficial del Consejo Supremo de Antigüedades.







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