Un dispositivo pediátrico con forma de pulpo diseñado por estudiantes de la Universidad Peruana Cayetano Heredia ganó la medalla de oro en la 19.ª Competencia Internacional de Invenciones de Mujeres (KIWIE 2026), realizada en Corea del Sur. El prototipo, llamado Pulpi, busca hacer más amigable la toma de señales cardíacas en niños pacientes.
El equipo está integrado por Nicole Unsihuay Vila, Sandro Robles Alcóser, María Fernanda Mautino Rodríguez, Franco Rozas Ortiz de Orue y Anel Ramírez Condori, quienes comenzaron el proyecto durante el curso de Instrumentación Biomédica.
Pulpi combina un diseño similar al de un peluche con sensores, microcontroladores y una aplicación móvil para visualizar la información obtenida durante el examen. Cada tentáculo del pulpo permite ocultar y conducir los cables empleados en la toma de señales cardíacas, de modo que el niño perciba un objeto parecido a un juguete en lugar de enfrentarse directamente a cables y conexiones de la maquinaria médica.
Un diseño pensado para reducir el miedo
Nicole Unsihuay Vila, encargada de la aplicación móvil de Pulpi, explicó a la agencia Andina que se buscó una alternativa "amigable" y diferente a los dispositivos tradicionales empleados durante los controles médicos.
"Queremos que el ambiente sea mucho más amigable, un ambiente mucho más didáctico al momento de realizarse estas pruebas", explicó Anel Ramírez Condori, a cargo del diseño de Pulpi, a la agencia Andina.
La idea del pulpo surgió, precisamente, por sus tentáculos. El equipo planteó utilizarlos para esconder los cables y conexiones, con el objetivo de reducir el miedo que algunos niños experimentan cuando acuden a un establecimiento de salud.
El invento pasó por varios prototipos. El primero era considerablemente más grande y tenía tentáculos de dimensiones poco prácticas. Tras nuevos bocetos, el equipo redujo el tamaño hasta lograr un pulpo más pequeño, flexible y visualmente amigable, pensado para colocarse sobre el pecho del paciente. En su interior, una pequeña caja impresa en 3D concentra las conexiones, microcontroladores y otros componentes. El dispositivo también incorpora un indicador LED relacionado con el estado de la batería.
Aplicación móvil y pruebas con simulador
Unsihuay se encargó principalmente del procesamiento de señales y del desarrollo de una aplicación móvil que permite visualizar el ritmo cardíaco y los latidos por minuto, además de almacenar información que posteriormente podría compartirse con un médico. El equipo también consideró escenarios con conectividad limitada y evaluó alternativas para guardar los registros y trasladarlos luego para su revisión médica. La aplicación contempla, además, un acceso diferenciado para los padres de los pequeños pacientes.
Antes de definir el diseño, los estudiantes entrevistaron por teléfono y mensajes a profesionales de salud y madres de familia. Esos acercamientos permitieron conocer la preocupación que producen algunos exámenes en los niños y la importancia de mantener al paciente tranquilo para conseguir registros adecuados.
Hasta el momento, Pulpi no ha sido probado directamente en pacientes pediátricos. Sus creadores explicaron que una evaluación en niños requiere pasar previamente por un comité de ética y cumplir las regulaciones correspondientes. Por esa razón, las pruebas se realizaron con un simulador capaz de reproducir diferentes condiciones y variaciones de la frecuencia cardíaca. En esas evaluaciones, según el equipo, el sistema alcanzó un error porcentual menor al 0,5 %, resultado que permitió comprobar su funcionamiento técnico en el simulador.
De las aulas a Corea del Sur
El proyecto también trascendió las aulas. Los integrantes del equipo participaron en una escuela de verano realizada en la Pontificia Universidad Javeriana, en Colombia, y el dispositivo fue exhibido en Perú junto con otros proyectos universitarios en la feria Perú con Ciencia. La medalla de oro en la feria tecnológica de Corea del Sur se suma a esos logros.
"Pulpi siempre nos llena de sorpresas", comentó Ramírez.
Para las estudiantes, que una propuesta surgida en un curso universitario pueda llegar a otros espacios constituye una motivación para continuar trabajando en sus aspectos técnicos y, eventualmente, acercarla a los niños para quienes fue concebida.
Actualmente, el proyecto está en trámite de patente ante el Indecopi con apoyo de la universidad. Tras el reconocimiento en KIWIE 2026, el siguiente reto será avanzar en los procedimientos necesarios para realizar evaluaciones en condiciones clínicas.










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