El Gobierno español decidió suavizar su regulación sobre centros de datos para no desalentar las inversiones en inteligencia artificial (IA), según informó Reuters. La principal modificación es el aumento del umbral de potencia a partir del cual se aplican las normas: de 1 megavatio (MW) en el borrador de agosto a 10 MW en la nueva propuesta. La medida busca facilitar el despliegue de infraestructura digital sin renunciar a los objetivos energéticos y medioambientales, de acuerdo con la agencia.
La industria había expresado su preocupación por que una normativa demasiado restrictiva perjudicara la competitividad de España como destino de inversiones. El país dispone de abundante energía renovable y amplio terreno, lo que lo posiciona como un destino preferente para las empresas que despliegan infraestructuras de IA, según el análisis de Xataka.
Qué cambia con el nuevo umbral
El borrador presentado a finales de agosto imponía un umbral de 1 MW para que las instalaciones quedaran sujetas a las nuevas reglas. Ahora, el Ejecutivo elevó ese límite a 10 MW tras escuchar a la industria, lo que en la práctica exime a los proyectos de menor tamaño de las exigencias más estrictas. Las normas se aplicarán a las instalaciones con potencia superior a diez megavatios que todavía no han sido conectadas a la red eléctrica.
Además, la propuesta mantiene la obligación de cubrir como mínimo el 80% del suministro eléctrico con energías renovables durante cada hora de funcionamiento, pero introduce un régimen transitorio de hasta cinco años para aquellos proyectos que no puedan cumplir esta condición de inmediato. Los proyectos ya aprobados y que están tramitando permisos de operación tendrán seis meses para adaptarse a la regulación, según la información difundida.
El decreto también exige que los operadores de centros de datos estén establecidos en la Unión Europea y que los datos y metadatos que administren permanezcan dentro de la Unión. Para ello, deberán habilitar mecanismos que permitan controlar el acceso desde terceros países. Las instalaciones que gestionen datos de entidades públicas o vinculados a la seguridad nacional estarán sometidas a controles más estrictos.
Incumplimientos y sanciones
Si la regulación finalmente se aprueba y algún operador incumple, será sancionado e incluso podría ser desconectado de la red eléctrica, de acuerdo con la propuesta. La revisión de la normativa refleja la dificultad de establecer requisitos medioambientales exigentes sin desincentivar las inversiones que España quiere atraer, según Reuters.
La carrera global por la infraestructura de IA
La decisión española se produce en un contexto de fuerte competencia por atraer inversiones en centros de datos. Según Xataka, Amazon, Google, Meta y Microsoft invirtieron conjuntamente más de 416.000 millones de dólares en capex durante 2025, un 66% más que los 251.000 millones de 2024. Google llegó a 91.500 millones de dólares, marcando un nuevo máximo histórico; la inversión de Meta alcanzó los 72.200 millones y Microsoft los 118.000 millones.
Para 2026, la escalada continúa: las cuatro compañías están comprometiendo conjuntamente unos 725.000 millones de dólares en infraestructura de IA, un 77% más que en 2025, y los analistas ya proyectan que la cifra superará el billón en 2027. De acuerdo con Xataka, ese monto es superior al PIB de Suecia en 2025 (662.000 millones), el de Israel (610.000 millones) y el de Singapur (574.000 millones).
La excepción en ese pelotón es Apple: su capex para 2025 se mantuvo casi plano respecto a 2024 con una inversión total de 12.715 millones de dólares, y prevé unos 20.000 millones para 2026, según el mismo medio. Su inversión equivale aproximadamente al 0,29% de su capitalización bursátil, frente al 7,63% de Amazon, el 6,67% de Microsoft, el 4,49% de Alphabet y el 3,04% de Meta.
La advertencia sobre una burbuja de sobreinversión
El volumen de gasto ha encendido alertas. Según El País, inversores y economistas advierten sobre la posibilidad de que la euforia por la IA esté inflando una burbuja, después de cuatro años de carrera por la próxima revolución tecnológica. La preocupación ya no es solo si Nvidia o Microsoft han subido demasiado en Bolsa, sino si las empresas están gastando más dinero del que deberían para asegurarse un hueco en el futuro de la inteligencia artificial.
"La burbuja viene de pagar demasiado por algo. Aunque es cierto que en anteriores burbujas, como la de las puntocom, la mayoría de empresas no generaban beneficios y en algunos casos ni ingresos, podríamos vivir una burbuja en empresas que generan grandes cantidades de caja, pero que el mercado sobrepaga por las expectativas futuras", explica Javier Cabrera, analista de XTB, según El País.
El País precisa que las fuentes especializadas en crédito corporativo consultadas no ven, por ahora, una sobreinversión generalizada y que la demanda continúa creciendo con fuerza, aunque apuntan a que podrían empezar a aparecer excesos en determinados segmentos. Una de las primeras señales de alarma sería que la inversión continuara aumentando mientras los ingresos pierden ritmo. Un informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS), citado por el mismo medio, concluye que cuando unas pocas compañías pelean por liderar un nuevo mercado, pueden destinar mucho más dinero del que sería eficiente para el conjunto de la economía.
El siguiente paso es la aprobación definitiva del decreto español, cuya fecha aún está pendiente de confirmación oficial. La nueva propuesta busca equilibrar la atracción de inversiones con los objetivos energéticos y medioambientales.









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