El reclamo de Viacrucis no llegó a la Municipalidad de Huánuco como una protesta más. Llegó con una pregunta básica para cualquier ciudad: cuánto tiempo puede vivir una familia sin agua, sin luz formal y sin una respuesta clara del municipio. Alrededor de 600 familias de la zona de Moras exigieron constancias de posesión para acceder a servicios básicos, mientras representantes ingresaban a una mesa de diálogo y los vecinos esperaban afuera, entre carteles y presencia policial. Los pobladores sostienen que la constancia no busca cerrar una discusión de propiedad, sino abrir el camino para tramitar agua y electricidad. Luis Orio Ochoa, vecino de la asociación, afirmó que el pedido fue presentado el 8 de enero de 2026 y que hasta ahora no reciben respuesta efectiva. Una vecina dijo que viven casi ocho años en la zona; Orio habló de familias con 15, 16 y hasta 18 años. Esa diferencia debe verificarse, pero no cambia el fondo del reclamo: el asentamiento sigue sin servicios básicos. El alcalde Antonio Jara aparece en el centro de la presión porque, según los vecinos, hubo una mesa de diálogo previa donde se habría comprometido a facilitar el trámite. El propio Jara, consultado luego, sostuvo que cuando una autoridad da la cara puede encontrar solución. Pero la protesta mostró que esa solución aún no llegó al territorio. La municipalidad debe explicar si falta un requisito, si existe oposición legal o si el trámite quedó atrapado en la burocracia. La constancia no es título, pero abre la llave del servicio La demanda vecinal necesita precisión legal. Una constancia de posesión no equivale a título de propiedad ni resuelve una eventual disputa sobre el terreno. Los pobladores, sin embargo, la reclaman como documento necesario para gestionar servicios básicos. Esa diferencia es clave porque permite ordenar el debate: no se trata de regalar propiedad, sino de responder si el municipio puede emitir certificados con fines de agua y luz. Orio sostuvo que los vecinos pagaron S/70 por derecho de emisión de la constancia. Según su versión, ese pago fue acordado luego de una coordinación con la municipalidad. Si el cobro existió y corresponde a un trámite municipal, el municipio debe explicar por qué el documento no fue entregado. Si el pago no garantiza emisión automática, también debe precisarlo. Lo que no puede sostenerse es una comunidad pagando y esperando indefinidamente. Moras también denuncia abandono ambiental La protesta no se quedó en agua y luz. Orio pidió intervención de la Fiscalía del Medio Ambiente y denunció que la zona se encuentra contaminada por falta de recojo de residuos. Según su testimonio, la municipalidad no estaría llegando con limpieza pública al sector. Esa acusación requiere verificación directa en campo, pero suma otro elemento al conflicto: la ausencia de servicios no solo afecta viviendas, también deteriora el entorno. El reclamo ocurre mientras la gestión municipal enfrenta cuestionamientos por otras prioridades urbanas, como feria, Laguna y Alameda. Los pobladores de Viacrucis colocan un contraste incómodo: mientras la ciudad discute grandes obras, en las partes altas todavía hay familias reclamando el documento mínimo para pedir agua y luz. Ese contraste no prueba abandono por sí solo, pero sí obliga a la municipalidad a responder con plazos y documentos. También apareció una sombra política en la protesta. Orio mencionó versiones vecinales sobre presuntas intervenciones de regidores o actores vinculados a otras asociaciones. Ese tramo debe manejarse con prudencia porque no hay documentos en el material entregado. El ángulo fuerte no necesita especulación política: la falta de servicios, el pago de S/70 y la demora municipal son suficientes para sostener la nota. La respuesta no puede seguir en mesa eterna El caso de Viacrucis necesita una salida concreta, no otra reunión sin acta pública. Si la municipalidad puede emitir las constancias, debe fijar fecha, requisitos y responsables. Si no puede hacerlo, debe explicar el impedimento legal y ofrecer una ruta alternativa. La protesta muestra que los vecinos no están pidiendo una ceremonia, sino una decisión administrativa que les permita iniciar trámites esenciales. La presión social puede crecer si la mesa de diálogo no produce resultados verificables. Orio advirtió que, si no hay solución, coordinarán acciones con dirigentes de los 11 asentamientos de Moras. Esa advertencia coloca al municipio ante un conflicto mayor, porque la falta de servicios no sería exclusiva de Viacrucis, sino parte de un problema más amplio en las zonas altas de Huánuco. La Municipalidad Provincial de Huánuco tiene ahora la responsabilidad de ordenar el expediente y transparentar el estado real del trámite. No basta decir que se buscará solución. La pregunta concreta es si las familias recibirán constancias de posesión con fines de servicios básicos, cuándo y bajo qué condiciones. Hasta que eso ocurra, Viacrucis seguirá recordando que una ciudad no se mide solo por sus obras visibles, sino por los barrios donde todavía se vive sin agua ni luz. El caso golpea más fuerte porque los testimonios describen formas precarias de supervivencia. Los vecinos dicen abastecerse de agua mediante quebradas, vertientes o traslados propios. En energía eléctrica, afirman depender de conexiones desde vecinos que ya cuentan con medidor. Esa condición, además de injusta, puede generar riesgos sanitarios, eléctricos y ambientales si no existe intervención técnica.
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