Huánuco. La tranquilidad de los vecinos del jirón 28 de Julio se ha convertido en una pesadilla. Moradores de la zona denunciaron que un local nocturno, conocido como “Antuka” o “Chiri”, funciona durante los días de semana y hasta altas horas de la madrugada, generando ruidos intensos, consumo de alcohol, peleas y desorden en la vía pública, sin que —según afirman— la Municipalidad Provincial de Huánuco adopte medidas efectivas de fiscalización.
El caso ya llegó al Ministerio Público. Una vecina del sector presentó una denuncia penal ante la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental —FEMA— de Huánuco, solicitando el inicio de investigaciones preliminares contra los responsables por la presunta comisión del delito de contaminación sonora, previsto en el artículo 304 del Código Penal.
La denuncia fue ingresada el 10 de junio de 2026 y apunta contra los propietarios, administradores o conductores del establecimiento nocturno ubicado en el jirón 28 de Julio, zona aledaña al Colegio de Abogados de Huánuco. En el documento, la denunciante sostiene que el local opera sistemáticamente durante las noches y madrugadas, usando equipos de sonido de alta potencia sin aparente acondicionamiento acústico.
“Toda la noche no dejan dormir a los vecinos”
El malestar vecinal no es reciente. Una moradora del sector relató que la situación se repite principalmente los jueves, aunque también se presentan problemas durante otros días de la semana.
“Cada día jueves hacen sus borracheras, sus fiestas, hay mucha pelea. Por esa discoteca, toda la noche amanecen, se pelean, no dejan dormir a los vecinos”, manifestó una vecina del jirón 28 de Julio.
La ciudadana indicó que vive desde hace años en la zona y que el problema se ha vuelto insostenible. Según su testimonio, el establecimiento genera desorden, presencia masiva de personas y alteración constante del descanso vecinal.
“No entiendo por qué lo permiten. Yo creo que no está permitido para ese tipo de negocios”, señaló, mostrando preocupación por la aparente falta de control de las autoridades competentes.
Indignación contra la Municipalidad de Huánuco
Uno de los puntos centrales del reclamo vecinal es la presunta inacción de la Municipalidad Provincial de Huánuco. Los vecinos consideran que la comuna debe verificar si el establecimiento cuenta con licencia de funcionamiento, certificado de Inspección Técnica de Seguridad en Edificaciones —ITSE—, zonificación compatible y autorización para operar con actividades nocturnas de alto impacto.
La denuncia fiscal también solicita que se oficie a la municipalidad para que remita un informe detallado sobre la situación formal del local, incluyendo posibles quejas, sanciones anteriores o procedimientos administrativos.
Para los moradores, el problema no solo es la bulla. También denuncian que, alrededor del local, se registrarían peleas, grescas, personas en estado de ebriedad, disturbios y uso indebido de veredas y fachadas como urinarios públicos, afectando la seguridad ciudadana, la salubridad y la convivencia en la zona.
La indignación vecinal apunta a una pregunta concreta: ¿por qué un local que genera constantes quejas puede seguir funcionando sin una intervención visible y contundente de la autoridad municipal?
Denuncian afectación a la salud y al descanso
En el documento presentado ante la Fiscalía Ambiental, se advierte que el ruido excesivo estaría afectando directamente la salud física y psicológica de los vecinos. Entre los problemas mencionados figuran estrés, insomnio crónico, cefaleas y perturbación grave del descanso.
La denunciante sostiene que el establecimiento vulneraría los límites máximos permisibles y los Estándares de Calidad Ambiental para Ruido, especialmente durante el horario nocturno, cuando la tolerancia legal y social frente a la contaminación sonora es mucho menor.
Además, la denuncia invoca el Decreto Supremo N.º 085-2003-PCM, norma que establece los estándares nacionales de calidad ambiental para ruido, así como el artículo 304 del Código Penal, que sanciona conductas que puedan causar perjuicio, alteración o daño grave al ambiente o a la salud ambiental.
Videos fueron ofrecidos como medios probatorios
Como parte de la denuncia, se ofrecieron registros audiovisuales que, según el escrito, demostrarían la actividad nocturna del local, el uso de amplificadores de sonido a altas horas de la noche, la aglomeración de personas y las consecuencias del descontrol en la vía pública.
Uno de los videos mencionados en la denuncia evidenciaría la actividad comercial nocturna y la fuente de contaminación acústica. Otro registraría presuntos hechos de violencia, sangre y desorden en la zona colindante al establecimiento.
Estos elementos fueron presentados para que la Fiscalía verifique la verosimilitud de los hechos y disponga diligencias urgentes.
Piden sonometría nocturna e intervención fiscal
La denunciante solicitó que el Ministerio Público programe una diligencia de constatación fiscal especializada, con apoyo del Equipo Forense en Materia Ambiental o de la autoridad ambiental local, para realizar una medición de presión sonora —sonometría— durante la noche o madrugada desde las viviendas afectadas.
Asimismo, pidió que se reciba la declaración testimonial de los vecinos del jirón 28 de Julio, quienes podrían acreditar los daños al descanso, la tranquilidad y la salud ambiental.
La intervención fiscal será clave para determinar si existen niveles de ruido por encima de los límites permitidos, si el local cuenta con autorización municipal válida y si corresponde abrir una investigación formal contra los responsables.
Un problema urbano que exige respuesta
El caso expone un problema más amplio en Huánuco: la débil fiscalización de locales nocturnos que operan en zonas urbanas sensibles, cerca de viviendas, instituciones y espacios de tránsito vecinal.
Los moradores no solo reclaman silencio. Reclaman autoridad, control, seguridad y respeto por su derecho al descanso. Mientras la Municipalidad Provincial de Huánuco no esclarezca la situación legal del establecimiento ni adopte acciones verificables, la percepción vecinal seguirá siendo la misma: abandono, permisividad e inoperancia.
Ahora, la Fiscalía Ambiental tiene en sus manos una denuncia que no solo describe contaminación sonora, sino también un deterioro progresivo de la convivencia urbana en pleno jirón 28 de Julio.
Los vecinos esperan que esta vez la denuncia no quede archivada, que se mida el ruido, que se inspeccione el local y que la municipalidad responda públicamente por qué, pese a las quejas, el establecimiento continúa operando.









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