En el sector de Las Moras, en Huánuco, un nuevo caso pone en evidencia presuntas deficiencias en la prestación del servicio de agua potable. Alex Martínez, vecino de la zona, denunció públicamente un incremento considerable en su recibo mensual, pese a que —según afirma— no cuenta con suministro regular en su vivienda. El hecho abre cuestionamientos sobre la gestión operativa y administrativa de Seda Huánuco.
Martínez, residente en la calle Malecón Las Flores con Tulipanes, en Ampliación Uno de Leoncio Prado, señala que anteriormente pagaba entre 8 y 10 soles mensuales. Sin embargo, de manera repentina, el monto ascendió a 55 soles. La empresa habría justificado este incremento alegando una supuesta manipulación del medidor, acusación que el usuario rechaza tajantemente.
El vecino sostiene que no existe consumo real, ya que el servicio no llega a su vivienda. Incluso asegura contar con evidencia audiovisual que demostraría la ausencia de agua. “No nos llega agua, pero nos cobran como si consumiéramos”, manifestó, evidenciando una contradicción entre la facturación y la realidad del servicio.
A pesar de haber presentado reclamos desde el año 2023, el problema persiste hasta la actualidad. Según el denunciante, personal técnico de Seda Huánuco acudió a su vivienda para realizar verificaciones, descartando la existencia de fugas o instalaciones irregulares. No obstante, el monto facturado no ha sido corregido.
Martínez explica que su vivienda cuenta con una instalación básica de aproximadamente cuatro metros, destinada únicamente a servicios esenciales como baño y cocina. Además, aclara que, aunque su vivienda tiene dos pisos, el segundo nivel no cuenta con conexión de agua, lo que descarta un mayor consumo.
Uno de los aspectos más críticos señalados es la aparente falta de coordinación interna dentro de la empresa prestadora. El usuario indica que, al presentar sus reclamos en diferentes oficinas, recibe respuestas contradictorias, lo que genera mayor incertidumbre y desconfianza. “Parece que hay un divorcio entre las áreas”, expresó.
A esta situación se suma la falta de tiempo de muchos vecinos para insistir en sus reclamos, debido a sus actividades laborales, lo que limita el acceso efectivo a soluciones. Esto revela una posible brecha en la atención al usuario, especialmente en sectores con alta carga laboral.
El caso no sería aislado. Según el denunciante, varios vecinos del sector estarían enfrentando situaciones similares, aunque muchos optan por no formalizar sus quejas debido a la percepción de ineficiencia en el sistema de atención.
Otro punto que genera controversia es el costo de instalación del servicio. Martínez afirma haber pagado cerca de 2,500 soles por la conexión de agua potable, lo que incrementa el nivel de exigencia frente a la calidad del servicio recibido. La relación entre el alto costo inicial y la deficiente prestación actual refuerza el malestar ciudadano.
Ante la falta de soluciones, el vecino ha decidido acudir también a la municipalidad en busca de respuestas, sin haber recurrido aún a la Defensoría del Pueblo por limitaciones de tiempo. En ese sentido, su principal exigencia es clara: una explicación técnica y transparente sobre el cobro, así como la mejora del servicio y la capacitación del personal.
Este caso pone sobre la mesa la necesidad de revisar los mecanismos de facturación, supervisión y atención al usuario en los servicios públicos, especialmente en contextos donde la población reporta inconsistencias entre lo que se cobra y lo que realmente se recibe.










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