La imagen de una mujer de avanzada edad, asegurada con una manta a la espalda de un ciudadano para cruzar un abismo de rocas inestables, es hoy el retrato más crudo del colapso en Huacaybamba . La escena, registrada en el sector conocido como la " Garganta del Diablo ", muestra a una población librada a su propia suerte tras un mes de aislamiento total. Mientras las autoridades regionales y nacionales discuten la vigencia de contratos y competencias legales, 14 000 habitantes de los distritos de Pinra y Canchabamba arriesgan la vida diariamente para no quedar desabastecidos. El desastre no fue natural, sino provocado por una deficiente ejecución técnica. Durante los trabajos de limpieza del Consorcio San Clemente , empresa bajo la supervisión de Provías Nacional (Pro Región 22) , una voladura de rocas sin estudio de suelos destruyó 35 metros de la plataforma asfáltica. "Han calculado mal el explosivo; pensaron que era pura roca y se la llevó toda el río", confirmó Yosnino Cántaro Valenzuela , corresponsal y testigo en la zona, quien advirtió que la impericia de la contratista convirtió un derrumbe manejable en una pérdida total de la vía. Ante este escenario, el sentimiento de desprotección ciudadana es absoluto . El video que circula como denuncia social revela no solo la fragilidad de los adultos mayores cruzando el desastre, sino la precaria respuesta en el lugar: apenas un grupo reducido de obreros con barretas manuales frente a toneladas de roca desplazada. Mientras tanto, el tránsito de carga pesada sigue interrumpido, cortando la cadena de suministros de alimentos y medicinas hacia el norte de la región Huánuco . Negligencia técnica y vacío de poder La respuesta del aparato estatal ha sido, hasta ahora, puramente administrativa. Rafael Céspedes , consejero regional por Huacaybamba , reconoció que el Gobierno Regional se mantiene al margen de la intervención directa debido a la exclusividad del contrato de Provías Nacional con el consorcio. Según el funcionario, el temor a procesos por malversación de fondos o duplicidad de gasto ha inmovilizado la maquinaria regional, dejando la rehabilitación de la ruta en manos de la misma empresa que provocó el agravamiento del daño. Por su parte, Suiberto Torres , subprefecto de Huacaybamba , calificó la situación como un " caos difícil " y criticó la pasividad institucional frente al hambre que empieza a asomar en las comunidades. La autoridad política denunció que, pese a los intentos de apoyo local con cargadores frontales, Provías ha mantenido un esquema de exclusión que prioriza el rigor del contrato privado sobre la urgencia humanitaria. " La gente ya no tiene qué comer y no podemos quedarnos así ", sentenció Torres. El impacto en la economía familiar es devastador . Al ser la única vía que conecta Áncash con Huánuco en este sector, el corte ha disparado los precios de productos básicos y ha paralizado el comercio de los productores locales. El traslado de pacientes hacia hospitales de mayor complejidad se ha reducido a una maniobra de supervivencia, donde el éxito depende de la fuerza física de los familiares para cargar camillas o ancianos sobre un terreno que sigue cediendo hacia el río. Inacción bajo el amparo de la burocracia La crisis en Huacaybamba revela una desconexión sistémica: un Gobierno Regional que se declara impotente ante la ley y un Ejecutivo central que mantiene a una contratista cuestionada en el territorio. En medio de este cruce de excusas, la población ha decidido tomar medidas de presión política. Una delegación de autoridades y representantes civiles viajará a Lima en las próximas horas para exigir ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) una solución excepcional que devuelva la transitabilidad a la provincia. Lo que resta observar es si el Estado peruano tiene la capacidad de reaccionar antes de que el aislamiento derive en una tragedia sanitaria mayor. La " Garganta del Diablo " sigue siendo hoy un paso de la muerte donde la dignidad de los ancianos y la seguridad de los niños dependen de un trasbordo improvisado. El plazo de 30 días estimado para una variante provisional es una eternidad para una provincia que ya lleva un mes borrada del mapa de las prioridades nacionales .