La peor de las precariedades es la mental, la económica en algún momento se equilibra; el cuerpo cada día obliga a eso, a la necesidad de encontrar una salida económica. La insuficiencia del intelecto no reclama, no sabe pedir, no tienen sed ni hambre y puede vivir en abandono sin que tripas le suenen o ahorquen.
Desde el arte en el más dilatado e integrador de sus conceptos, importa sacar, mostrar, evidenciar síntomas. Cuando se carece de alimento mental, los sesos en carestía, hambruna y penuria, hacen sonar sus neuronas, escuchar los cabellos, retozar sus tripas.
Cada mañana el cuerpo de pellejo y huesos, reclama el alimento: pide a las manos que busquen que leer; a los ojos la necesidad de observar en vez mirar; a la boca, el deseo de lenguas, de filosofía. Hacer “footing” en la azotea del cuerpo, sudar y respirar profundamente entre las invasiones.

Luis Antonio Torres en su taller de Granada. 2026.
¿Cómo se puede incentivar a la juventud presta por todo al ruido y a la textura de los billetes?, necesarios incentivos haciendo olvidar otras. Llenan los bolsillos, proporcionalmente al vacío mental. La vida se reduce al consumo dispendioso, la alegría y el gusto estético logran un precio.
La Residencia Nómada FhE, es una de las tantas posibilidades para restituir en la mirada del artista y del espectador “algo” que los sentidos no captan fácilmente. la precariedad no es sólo el menoscabo de dinero, es saber llegar al final del día, del mes. Por eso, FhE no está hecho de objetos sino de experiencias ordinarias, sin pretensiones artísticas. Es memoria impregnada en los bolsillos, no en espacios culturales, colecciones o museos. Es taller abierto, sin conclusiones, con incontable tiempo futuro. La oralidad es palabra libre y clara.

Antonio Paucar y Luis Torres en Aukimarca. 2021.
El arte no es hacer politiquería, incluso en estos aciagos tiempos donde se debe tomar lugar, con el riesgo de equivocarse. El arte no es periodismo, filosofía ni arqueología… No es nada obsceno, ni el descubrimiento de eslabones o evolución como la ciencia. El arte, tal vez sea como la religión antes que el milagro se haga presente. Por eso, hay en el hombre algo más que instinto artístico, hay preguntas junto a las otras filas. Esa condición lleva a replantear la existencia y la vida, buscándose entre sus rudimentos.
Precario es el lápiz y papel; el cuerpo del artista cuando es herramienta. Luego, el lugar donde pernocta o se desenvuelve. Todo espacio geográfico desdobla y convive con una cosmogonía, por eso, frágil es el artista frente a esa inmensidad universal.
¿Habrá algo más aberrante del sistema contemporáneo, que la invención de las tiendas de materiales para hacer arte? Es una tomadura de pelo. La herramienta rica en imperfecciones, debilidades, limitaciones y transformaciones es el cuerpo, elemento perecedero como los ojos, como la voz y el recuerdo.

Antonio Paucar llegando a Tomaykichwa. 2021.
En la Residencia Nómada FhE, nada debe quedar. No es una reprobación, es una actitud ante tanta acumulación: precariedad es hoy, encontrarse personalmente con el observador, “ camminare e fermarsi” como escribe Francesco Careri. La honestidad son las imperfecciones matéricas y de ideas, ahora que la IA te compone una canción, escribe un poema o ensayo y te regala un: ahora tú. La vida no es el solaz de la oferta y la demanda.
La precarización como acción contra el culto y la invención del fetiche, corriendo siempre con el riesgo de terminar en un anaquel.
Toda faena con pretensión artística es una apuesta ensalzada o desmentida por el tiempo. FhE, se realiza, desde hace varios años; en un inicio en Tomaykichwa, junto con Luis Torres Villar y Antonio Paucar. Hoy trota por cualquier lugar del orbe, sin territorio que la sujete, sin entidad o institución que la mime o mantenga. Va errante, disfrutando del viaje, con una mochila pequeña, eso sí, una botella con agua.

Luciana, Luis e Israel en Granada. 2026.
Hace cinco años, Toño Paucar bajaba del bus con su maleta viajera, avanzando hacia casa, los perros ladraban, la madrugada estaba fría y oscura. Un día luego, Lucho Torres, con toda su familia llegaba por primera vez a Huánuco, hace un mes, increíblemente, caminábamos las calles de Granada. Residencia Nómada FhE, va sellando su presencia en la memoria, procura, como las hermosas historias, discurrir las aguas del Leteo (Pozuzo, junio 2026).










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