Treinta y dos niños de la institución educativa inicial N.° 553 de Canteras de Llicua Baja estudian bajo un techo ocupado por palomas y junto a una estructura que, según los padres de familia, podría colapsar durante la temporada de lluvias. La comunidad educativa sostiene que ha solicitado durante años la intervención del Gobierno Regional de Huánuco, la Dirección Regional de Educación y la UGEL Huánuco, pero afirma que hasta ahora no recibió una solución definitiva. La situación volvió a agravarse esta semana, cuando una parte del cielo raso comenzó a desprenderse por el peso de los desechos acumulados sobre la cobertura. En marzo de 2025, de acuerdo con el reportaje presentado por los padres, ya se había registrado el colapso parcial del cielo raso de una de las aulas, hecho que motivó nuevos documentos y pedidos de intervención. Ante la falta de una respuesta, los padres ingresaron al techo para retirar excrementos, restos de aves y materiales contaminados. La limpieza contó con apoyo de la Municipalidad Distrital de Amarilis, cuyos trabajadores acudieron durante la madrugada, pero la comunidad educativa reconoce que se trató únicamente de una medida temporal. Doce años conviviendo con palomas Los padres sostienen que las aves ingresan nuevamente por las aberturas de la cobertura, incluso después de que las familias compraron planchas de triplay para cerrar algunos espacios. Una madre relató que en el interior del techo mueren palomas y que posteriormente aparecen insectos y residuos en las paredes de las aulas. La comunidad educativa también informó que algunos padres presentaron ronchas y otras molestias después de participar en las jornadas de limpieza. El reportaje menciona riesgos sanitarios vinculados al contacto con excrementos de aves, aunque no incorpora un informe médico o una evaluación sanitaria específica realizada dentro del plantel. Según las familias, la presencia permanente de las palomas afecta el desarrollo de las clases, provoca temor entre los menores y habría llevado a varios padres a retirar a sus hijos. La institución tiene actualmente 32 estudiantes y los entrevistados calculan que al menos 15 dejaron de asistir o fueron trasladados a otros centros educativos por las condiciones de salubridad. Un segundo peligro detrás de las aulas El problema no se limita al techo. En la parte posterior del ambiente de psicomotricidad existe un terreno que recibe agua durante las lluvias y presenta rajaduras visibles. Los padres temen que el material pueda deslizarse sobre el aula mientras los menores se encuentran en su interior. Una representante de las familias explicó que el agua baja desde la zona superior, se concentra detrás de la infraestructura y ha comenzado a abrir varios puntos del terreno. Los padres solicitan maquinaria para limpiar y estabilizar el área, además de una evaluación técnica que determine el nivel real de riesgo. Las familias aseguran que la directora y los padres presentaron documentos ante la UGEL Huánuco, la Dirección Regional de Educación y el Gobierno Regional. Sin embargo, el insumo no incluye los números de expediente, las fechas de recepción ni las respuestas formales de esas entidades, datos que deberán ser verificados para establecer el recorrido administrativo de los reclamos. La comunidad educativa pide el reemplazo total de la cobertura, la instalación de barreras que impidan el ingreso de las palomas, una fumigación y la evaluación del terreno situado detrás de la sala de psicomotricidad. El siguiente paso dependerá de que las autoridades educativas y regionales inspeccionen el colegio y definan si los menores pueden continuar utilizando todos sus ambientes sin exponerse a un riesgo mayor.
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