Más de cuatro décadas dedicadas al teatro sostienen la trayectoria del actor y docente Fernando Salinas, uno de los promotores culturales más constantes de Huánuco. En medio de limitaciones para encontrar espacios escénicos, el artista presenta una breve temporada de la obra “El monte calvo”, del dramaturgo colombiano Jairo Aníbal Niño, que se desarrolla en la parroquia Santa María de Fátima, en Paucarbamba, con funciones a las 8:00 de la noche.
La iniciativa busca acercar el teatro al público local y, al mismo tiempo, abrir un espacio para nuevos actores. La obra cuenta con un elenco reducido que combina experiencia y juventud, en un intento por mantener viva la práctica teatral en una ciudad donde —según explicó el propio Salinas— los grupos culturales suelen enfrentar dificultades para acceder a auditorios y escenarios adecuados.
Salinas, quien además se desempeña como docente y formador artístico, señaló que el teatro ha sido una constante en su vida profesional durante más de 40 años, periodo en el que ha desarrollado talleres de formación dirigidos a niños, jóvenes, docentes y adultos, promoviendo el arte escénico como herramienta educativa y de desarrollo personal.
Durante su trayectoria, Salinas ha impulsado el teatro no solo como una disciplina artística, sino también como un recurso pedagógico. En talleres y capacitaciones realizados en instituciones educativas y organizaciones culturales, el docente ha trabajado con estudiantes de diversas edades, promoviendo el desarrollo de habilidades corporales, emocionales y comunicativas.
Según explicó, la práctica teatral permite fortalecer la expresión del cuerpo, el manejo de la voz y la gestión de emociones, aspectos que contribuyen a la formación integral de las personas. En ese contexto, el teatro ha sido incorporado en distintos espacios educativos como complemento en procesos de aprendizaje, incluyendo dinámicas pedagógicas utilizadas en instituciones escolares.
El actor destacó que varios participantes de sus talleres han continuado vinculados al arte escénico y hoy se desempeñan como actores o docentes de teatro. Para Salinas, este proceso formativo demuestra que la práctica artística puede convertirse en una alternativa de crecimiento personal y profesional cuando encuentra continuidad en espacios educativos y culturales.
La obra que actualmente presenta el grupo teatral se titula “El monte calvo”, texto del dramaturgo colombiano Jairo Aníbal Niño, reconocido por abordar temas sociales desde una narrativa que combina humor, crítica y tragedia.
La puesta en escena se desarrolla con tres personajes principales: un soldado que participó en la guerra y quedó con secuelas físicas, un payaso que ha perdido su lugar en el espectáculo y un coronel que arrastra las consecuencias de su pasado militar. Los personajes, situados en condiciones de marginalidad, dialogan sobre las decepciones humanas, la guerra y las contradicciones de la sociedad.
Salinas explicó que la obra mezcla elementos cómicos con un desenlace trágico, lo que permite reflexionar sobre las circunstancias que llevan a las personas a situaciones límite. La elección de un elenco reducido responde tanto a la estructura planteada por el autor como a las condiciones actuales del teatro independiente, donde formar grandes compañías resulta cada vez más complejo.
En la puesta participan jóvenes actores que, según el director, representan una nueva generación interesada en el desarrollo del teatro en la región. Entre ellos se encuentran Leonel Bejarano y Juan Carlos Reynoso, quienes comparten escenario con la actriz huanuqueña Rosa Paola Reynaga.
La temporada teatral también pone en evidencia las dificultades estructurales que enfrentan los artistas escénicos en Huánuco. Salinas señaló que los espacios especializados para teatro son escasos y que, en muchos casos, las instituciones culturales no facilitan sus auditorios para este tipo de actividades.
Ante esa situación, el grupo encontró en la parroquia Santa María de Fátima un lugar para presentar la obra. El director agradeció a la comunidad religiosa por abrir el salón parroquial para las funciones, ya que —según explicó— en otras ocasiones los artistas han tenido dificultades para acceder a escenarios adecuados.
El ingreso a la obra tiene un costo simbólico de 10 soles, monto que busca cubrir parte de los gastos de producción, que incluyen vestuario, utilería, iluminación y logística. Salinas recordó que montar una obra de teatro implica una inversión considerable, mientras que el público en ciudades intermedias aún no tiene una tradición consolidada de asistencia a espectáculos escénicos.
En ese contexto, el director sostiene que el teatro regional se mantiene principalmente gracias al compromiso de quienes lo practican. Para muchos artistas, la actividad escénica convive con otras ocupaciones laborales, mientras las presentaciones continúan dependiendo del esfuerzo colectivo y de la búsqueda permanente de espacios donde el arte pueda encontrarse con su público.







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