Siete puntos críticos amenazan actualmente la línea de conducción de agua cruda que abastece a Huánuco, según informó SEDA Huánuco. Seis están relacionados con construcciones indebidas y uno de los sectores bajo observación se encuentra en El Platanal–Pucuchinche, donde una inspección del 29 de agosto detectó trabajos en el talud, filtraciones y condiciones que podrían comprometer la estabilidad del canal.
La advertencia adquiere mayor gravedad porque no se trata del primer episodio registrado en esa infraestructura. El 27 de mayo, SEDA Huánuco había informado que identificó cinco puntos críticos de posible colapso en el canal principal, después de una rotura que dejó sin servicio al 50 % de los usuarios, según declaraciones de su gerente general, Mirko Jurado Dueñas, recogidas entonces por Diario Ahora.
La nueva cifra de siete puntos supera los cinco reportados hace poco más de tres meses. Sin embargo, hasta ahora no se ha precisado públicamente si se trata de nuevos sectores, de una ampliación de la evaluación anterior o de una reclasificación técnica de los riesgos existentes. Esa diferencia deberá ser aclarada en el informe que SEDA anunció que remitirá a la Comisión Regional Anticorrupción de Huánuco (CRAH).
Un riesgo advertido desde hace años
El problema tampoco comenzó en 2026. En febrero de 2022, Diario Ahora informó que excavaciones realizadas en el talud para construcciones de viviendas, en la carretera Huánuco–Canchán, habían colocado al canal en una situación considerada de peligro alto. En aquella oportunidad también se reportó un deslizamiento que dejó la infraestructura próxima al colapso.
Un año después, en agosto de 2023, SEDA Huánuco advertía que el sistema de captación y conducción tenía más de 50 años y había superado su ciclo de vida útil. La empresa sostenía entonces que existía riesgo de colapso y señalaba dificultades para impulsar otro proyecto mientras continuara vigente una intervención anterior que no había sido culminada.
Durante 2026, esas advertencias dejaron de ser únicamente escenarios posibles. Entre el 23 y el 25 de marzo, un corte de casi 72 horas afectó a más de 200 mil usuarios de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca. SEDA atribuyó aquella emergencia a las lluvias y al ingreso de sedimentos al sistema de captación.
Dos meses después, el 25 de mayo, Diario Ahora reportó otro colapso de más de cinco metros del canal en Pucuchinche. La emergencia volvió a interrumpir el servicio y expuso nuevamente el deterioro de una infraestructura cuya antigüedad fue estimada entonces entre 60 y 90 años, según autoridades y vecinos consultados por este diario.
Construcción continuó pese a suspensión
En la inspección del 29 de agosto, convocada posteriormente a debate en la Séptima Sesión Extraordinaria de la CRAH, las autoridades verificaron que una construcción en el talud del canal de riego y de la línea de conducción de agua cruda continuaba pese a que los trabajos habían sido suspendidos anteriormente, de acuerdo con la información difundida por SEDA Huánuco.
La empresa indicó que también fueron encontradas filtraciones y condiciones que podrían comprometer la estabilidad del canal y representar un riesgo para quienes trabajan en la zona. Por ello solicitó a las entidades competentes adoptar medidas para detener construcciones que puedan afectar la infraestructura y, eventualmente, provocar nuevas interrupciones del abastecimiento.
La Policía Nacional asumió el compromiso de realizar vigilancia y operativos permanentes, mientras que las instituciones participantes acordaron conformar un equipo técnico y legal. SEDA, por su parte, elaborará un nuevo informe sobre el estado de la línea para que sea remitido a la Municipalidad Provincial y al Gobierno Regional de Huánuco y se gestione una Evaluación de Riesgos (EVAR).
El problema de fondo, sin embargo, continúa pendiente. En marzo, Diario Ahora informó que SEDA impulsaba una nueva línea de conducción desde Canchán, valorizada entonces en aproximadamente S/103 millones, para reemplazar tramos deteriorados del actual sistema. En mayo, el Gobierno Regional volvió a presentar esa inversión como una alternativa para renovar parte de la infraestructura.
Mientras esa solución estructural no se concrete, la discusión inmediata estará en determinar qué tan comprometidos están los siete puntos ahora identificados, quién permitió o no logró impedir las construcciones junto al canal y qué medidas efectivas se tomarán antes de que una nueva falla vuelva a dejar a miles de usuarios sin agua.










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