La joven estudiante Flor Aquilina Moya Espinoza, integrante de la Red Interquorum Huánuco, alzó su voz para cuestionar la prioridad que las autoridades locales otorgan a las festividades frente a las necesidades urgentes de la educación rural en la región. En una columna de opinión publicada en Página 3, Moya expresó su preocupación por las condiciones en las que estudian miles de niños huanuqueños.
“Observo con dolor y preocupación que las fiestas se priorizan muy por encima de la educación mientras las aulas rurales de Huánuco siguen esperando lo básico para aprender”, señaló la joven, quien además cuestionó el destino de los presupuestos destinados a espectáculos con artistas internacionales que, según dijo, no representan la identidad regional.
Infraestructura precaria y falta de servicios básicos
Según la columna, aproximadamente el 80% de los colegios públicos de Huánuco se encuentran en zonas rurales. Gran parte de esa infraestructura fue construida hace muchos años mediante faenas comunales organizadas por los padres de familia, y hoy presenta deterioro y riesgo de colapso, lo que pone en peligro la vida de alumnos y docentes.
La joven también denunció que muchas instituciones educativas carecen de servicios básicos como agua, desagüe y electricidad, así como de acceso a internet, situación que impide garantizar una educación de calidad. Además, muchos estudiantes deben recorrer largas distancias para llegar a sus escuelas.
Brecha de bienestar humano y apoyo docente
Moya Espinoza cuestionó la ausencia de psicólogos y personal de salud en las escuelas rurales, señalando que la brecha educativa no es solo digital o de infraestructura, sino también de bienestar humano. “¿Acaso pensamos que esos niños no lo necesitan o solo la ciudad tiene derecho a una educación integral y de calidad?”, planteó.
La integrante de la Red Interquorum destacó el esfuerzo de los docentes que enseñan en las zonas más alejadas, pese a las carencias que enfrentan a diario. Consideró que el problema es conocido, pero que la población prefiere hacerse ajena en lugar de exigir soluciones.
«Los jóvenes tenemos la voz y el deber de exigir hoy el futuro que Huánuco merece.»
Finalmente, la joven hizo un llamado a sus pares para usar las redes sociales y los espacios de participación ciudadana con el fin de visibilizar la realidad rural y presionar a las autoridades para que reorienten sus prioridades hacia el desarrollo humano. Advirtió que el futuro de Huánuco no se construye únicamente con festejos, sino garantizando oportunidades iguales para todos los niños de la región.
La columna no precisa si existe alguna respuesta de las autoridades regionales o locales frente a estos cuestionamientos, ni detalla los montos exactos invertidos en las festividades mencionadas.










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