Treinta y dos años de antigüedad, una resolución de alto riesgo y una geomembrana por dentro. Así describe Rosendo Esteban Bonifacio, exdirector de EMAPA San Luis, el sedimentador que la empresa opera en el cerro San Cristóbal de Amarilis. Su advertencia es directa: la estructura puede colapsar en esta temporada de lluvias.
«Sinceramente, es un riesgo. Si viene el invierno a este nivel, puede colapsar», dijo a Diario Ahora. Según explicó, la estructura no fue hecha para resistir el caudal que hoy soporta, y el fenómeno El Niño agrava el escenario. «Vamos a tener un colapso como la vez pasada», añadió, al recordar que el cerro ya se vino abajo sobre los sectores 4 y 5 de San Luis.
Una resolución y ningún permiso
Bonifacio contó que en 2023 hizo un diagnóstico de la infraestructura de la empresa. Como presidente encargado del directorio, impulsó la declaratoria de emergencia en una sesión extraordinaria y envió el acuerdo a la Municipalidad Distrital de Amarilis. Los especialistas municipales en gestión del riesgo inspeccionaron el sedimentador y, según él, en 2024 emitieron una resolución que lo declara en alto riesgo. El exdirector se comprometió a entregar una copia a este diario.
El reconocimiento del riesgo no trajo una solución. La municipalidad condicionó el permiso para una nueva planta y un nuevo sedimentador al saneamiento físico-legal del terreno. Bonifacio sostiene que cerca del 30 % del predio pertenece a una comunidad campesina que aún tramita su inscripción, y que el entonces presidente comunal aceptó ceder una parte. «Aquí es una burocracia que ha hecho la municipalidad», afirmó.
Un parche de geomembrana
Sin permiso para construir, el nuevo directorio optó por reforzar la estructura y revestirla por dentro con geomembrana. «Ya no hay fuga en el agua», dijo Bonifacio. Pero el parche no resuelve la antigüedad del concreto y abre una pregunta sanitaria.
Las geomembranas de polietileno de alta densidad son comunes en reservorios, pero no todas están fabricadas para estar en contacto con agua de consumo. La referencia internacional es la certificación NSF/ANSI 61, que mide qué sustancias pasan del material al agua. Las láminas de uso minero o agrícola no siempre la tienen. En el Perú, el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano encarga a la autoridad de salud fijar los requisitos sanitarios de los reservorios y demás componentes del sistema. No se ha precisado qué geomembrana se instaló ni si cuenta con esa certificación.
Un agua bajo sospecha
La duda pesa más por los antecedentes. En julio de 2023, la Defensoría del Pueblo advirtió que el agua del sector San Luis no era apta para consumo humano. Las muestras tenían cloro dentro del rango permitido, pero también nematodos y organismos de vida libre. La entidad señaló, además, que EMAPA San Luis no tenía registros de su fuente ni de sus sistemas de abastecimiento.
Una pelea que lo paraliza todo
El sedimentador quedó atrapado en el enfrentamiento entre la empresa y la municipalidad. Bonifacio afirma que el alcalde Roger Hidalgo Panduro denunció a EMAPA por la mala calidad del agua y busca que pase a manos de Seda Huánuco. Hidalgo, por su parte, ha sostenido que la Dirección Regional de Salud advierte desde 2023 que el agua no es apta y que Seda Huánuco reporta el uso no autorizado de sus redes de desagüe.
El concejo de Amarilis postergó la sesión para declarar de interés prioritario esa integración, a pedido del frente de defensa de los cinco sectores de San Luis. Mientras la empresa y el municipio discuten quién debe administrar el agua, el sedimentador sigue funcionando con sus 32 años y su parche.










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