Hay historias que no deberían terminar así. Un hombre que dependía de una máquina de hemodiálisis tres veces por semana llegó a Huánuco buscando exactamente eso: que lo conectaran al tratamiento que necesitaba. Había sido trasladado desde Tingo María después de una caída, llegó de noche al hospital de EsSalud y, según la denuncia que recibió Diario Ahora, murió a la mañana siguiente sin haber recibido la sesión.
No hablamos de una cita cualquiera ni de un trámite que podía esperar unos días.
El paciente se dializaba los lunes, miércoles y viernes. Su última sesión había sido el viernes 28 de agosto. El lunes debía volver a recibir el procedimiento a las 3 de la tarde, pero esa madrugada sufrió una caída en su vivienda de Tingo María y fue llevado a EsSalud.
Allí empezó una cadena de problemas que su familia hoy intenta comprender.
Según el relato, necesitaba una radiografía para evaluar una posible fractura de fémur, pero el equipo de rayos X de EsSalud Tingo María estaba malogrado. La prueba tuvo que realizarse en otro hospital.
Después vino el pedido de traslado a Huánuco.
La familia sabía que no solo estaba pendiente la atención por la caída. También estaba pendiente algo mucho más delicado: su hemodiálisis.
Pese a ello, siempre de acuerdo con la denuncia, la ambulancia recién habría salido aproximadamente a las 6:30 de la tarde. El paciente llegó a EsSalud Huánuco alrededor de las 10:30 de la noche.
Y allí surge la pregunta que hoy duele más que cualquier otra: ¿por qué no fue dializado?
La familia sostiene que esa noche no se realizó el procedimiento. Pasaron las horas. Llegó la mañana del martes. A las 10:30, según el testimonio, todavía no había sido conectado a la máquina.
Su esposa veía cómo empeoraba. Ya casi no podía hablar. A las 11:15 de la mañana murió.
Es imposible escuchar este relato y tratarlo como una simple incidencia administrativa. Estamos hablando de una persona enferma, de una esposa que vio deteriorarse a su esposo y de una familia que ahora debe cargar, además del duelo, con la incertidumbre de no saber si algo pudo hacerse antes.
Diario Ahora no puede afirmar, sin una investigación médica, que la falta de hemodiálisis causó directamente la muerte. Tampoco corresponde declarar que existió negligencia médica sin conocer la historia clínica, las evaluaciones realizadas y los protocolos aplicados.
Pero eso no significa guardar silencio.
Si los horarios y circunstancias relatados por la familia son correctos, EsSalud tiene mucho que explicar.
Debe decir a qué hora ingresó el paciente, qué médicos lo evaluaron, cuál era su condición renal, por qué no recibió hemodiálisis durante la noche, qué ocurrió durante la mañana siguiente y cuál fue la causa médica establecida de su fallecimiento.
También debe explicar por qué un asegurado renal que vive en Tingo María tiene que trasladarse hasta Huánuco para acceder regularmente a un tratamiento del que depende su vida.
No estamos hablando de números. Estamos hablando de personas que cada semana organizan su existencia alrededor de una máquina.
Ayer una de ellas murió.
Su familia merece algo más que silencio, trámites o explicaciones tardías.
Merece saber qué pasó. Y Huánuco también.









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