La llegada de las primeras remesas de ayuda humanitaria a Marabamba abrió un respiro parcial en la zona afectada por los huaicos que sepultaron el canal Cozo Kotosh. La asistencia, compuesta principalmente por agua potable y alimentos de primera necesidad, busca contener la crisis sanitaria generada tras el colapso de la infraestructura hídrica que abastece a la población y sostiene la actividad agrícola local.
De acuerdo con los pobladores, la ayuda permite atender el hambre y la sed inmediata de decenas de familias afectadas, pero no resuelve el problema central: el canal continúa cubierto por toneladas de piedra y sedimento. La interrupción del flujo de agua mantiene paralizado el consumo humano y las labores agrícolas, base económica del centro poblado.
Según indicaron los vecinos, dos huaicos de gran magnitud sepultaron el canal Cozo Kotosh, dejando incomunicados varios tramos clave de la infraestructura. Los puntos más críticos se concentran en los kilómetros 3.5 y 10, donde la acumulación de lodo impide cualquier restablecimiento del servicio hídrico sin una limpieza profunda.
Trabajo comunal frente a la falta de maquinaria
En el segundo día de la emergencia, este miércoles 28 de enero, la respuesta ciudadana volvió a ser el principal sostén de la zona afectada. Según el comité comunal, 90 pobladores se organizaron desde la madrugada en cuadrillas estratégicas para continuar las labores de limpieza manual en los tramos más dañados del canal.
Los vecinos señalaron que, pese a los esfuerzos sostenidos durante dos jornadas consecutivas, el flujo de agua aún no ha sido restablecido. La ausencia de maquinaria pesada obliga a retirar el material con herramientas básicas, lo que ralentiza el avance frente a la magnitud del desastre.
La población cuestionó la falta de intervención del Gobierno Regional de Huánuco, al advertir que el pool de maquinaria valorizado en S/ 80 millones no ha sido desplazado hasta Marabamba. Según manifestaron, la demora prolonga el riesgo sanitario y económico para las familias que dependen directamente del agua del canal.
La alcaldesa del centro poblado, Candy Rucoba Moreno, asumió un rol activo durante las jornadas de trabajo, encargándose personalmente de la distribución de refrigerios para los integrantes de las cuadrillas. La autoridad local permaneció en la zona de desastre acompañando las labores comunales.
Durante la jornada, Rucoba Moreno expresó su agradecimiento a los voluntarios que participan desde el primer día de la emergencia. Según indicó, la respuesta organizada de la población ha evitado que la situación se agrave mientras se espera una intervención con equipos adecuados.
Al cierre del segundo día de trabajos, los vecinos insistieron en que la continuidad de la emergencia dependerá de la llegada de maquinaria pesada que permita liberar el canal en el corto plazo. Mientras tanto, advirtieron que el futuro inmediato de Marabamba sigue atado al esfuerzo físico de su propia población y a la incertidumbre sobre cuándo llegará el apoyo regional comprometido.







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