El riesgo en Las Moras no surgió de manera repentina. Según el dirigente Elmer Meza Sandoval, el sector contaba desde 2021 y 2022 con un Estudio de Evaluación de Riesgos de Desastres, conocido como EVAR-Moras, que identificó peligros por flujo de detritos y deslizamientos de suelo, además de más de mil viviendas expuestas y más de cuatro mil personas en situación vulnerable.
El documento, impulsado por la población organizada en el COCEN-Moras y elaborado a través del Gorehco, estimó pérdidas potenciales superiores a S/ 37 millones. También advirtió problemas estructurales como viviendas autoconstruidas sin asistencia técnica, falta de servicios básicos, pobreza y crecimiento urbano sin planificación suficiente.
Para Meza, el problema no fue la falta de diagnóstico, sino la falta de acción. Según su versión, el EVAR-Moras no solo identificó amenazas, sino que ofreció información para ejecutar medidas de mitigación, entre ellas muros de contención, reforestación y acciones preventivas. Pese a ello, sostiene que la gestión municipal actual dejó de lado ese instrumento técnico.
La denuncia del dirigente apunta a una decisión política y administrativa. Según Meza, la municipalidad habría ignorado un estudio ya culminado por razones políticas y personales, dejando sin continuidad una herramienta que pudo servir para proteger a miles de pobladores. Esa afirmación forma parte de su posición y requiere contraste con la versión municipal.
El contexto vuelve a cobrar fuerza porque nuevos estudios habrían ratificado que Las Moras se encuentra en zona de alto riesgo. Para los dirigentes, esa reiteración confirma que las advertencias anteriores no fueron atendidas y que el tiempo perdido aumenta la vulnerabilidad de la población asentada en las laderas.
El problema no se limita a la prevención de desastres. Meza también cuestionó el saneamiento físico-legal. Recordó que en julio de 2024 se anunció el inicio del saneamiento de 62 asentamientos humanos de Las Moras y Aparicio Pomares, pero sostuvo que los resultados son prácticamente inexistentes cuando la gestión municipal se acerca a su tramo final.
Según el dirigente, la municipalidad no solo no habría acelerado los procesos, sino que también habría bloqueado iniciativas de pobladores dispuestos a avanzar incluso con recursos propios. Además, señaló que se desconocieron avances previos sobre delimitación de asentamientos humanos vinculados a la Resolución Directoral N.° 0333-2014-GR-DRA-HCO.
La falta de saneamiento agrava el problema de fondo: crecimiento urbano sin orden, familias expuestas a deslizamientos y escasa capacidad de intervención preventiva. En zonas de alto riesgo, la informalidad territorial no solo impide seguridad jurídica, sino que también dificulta obras, reasentamientos, servicios básicos y planificación.
Lo que ocurra en Las Moras dependerá ahora de si las autoridades retoman el EVAR, actualizan la información técnica y definen medidas concretas. La población organizada sostiene que las soluciones ya estaban identificadas. La pregunta pendiente es por qué no se ejecutaron antes de que el riesgo volviera a encender las alarmas.








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