El distrito de Amarilis lleva más de dos años esperando la construcción de su nuevo mercado de abastos en Paucarbamba. Sin embargo, lo que debería ser un proyecto de impacto positivo para comerciantes, consumidores y productores, se ha convertido en un interminable juego burocrático entre la Municipalidad Distrital de Amarilis y el Gobierno Regional de Huánuco.
Hasta la fecha, el proyecto sigue estancado, sin avances concretos. La reciente controversia radica en la falta de disponibilidad oficial del terreno por parte de la municipalidad, lo que impide la elaboración del expediente técnico y los estudios de suelo. Sin estos documentos, la ejecución de la obra es inviable. Un mercado sin bases sólidas es una obra destinada al fracaso, pero más preocupante aún es la inacción de las autoridades, quienes parecen más interesadas en el conflicto político que en el desarrollo de su distrito.
El gobernador regional ha dado un plazo de 15 días a la municipalidad para sanear la documentación correspondiente. Esto, en teoría, debería garantizar que el presupuesto asignado no se pierda. Sin embargo, la historia de las obras públicas en el país nos muestra que muchas veces los proyectos no avanzan hasta que se negocian beneficios ocultos, y este mercado parece no ser la excepción. La falta de una empresa "beneficiaria" que facilite ciertos acuerdos bajo la mesa podría estar detrás de esta demora.
No es solo el mercado de Paucarbamba el que está detenido. El malecón Soberón es otro ejemplo de obras anunciadas y nunca ejecutadas. ¿Cuántas más seguirán el mismo camino? No se puede seguir dilatando el desarrollo del distrito mientras las autoridades juegan a pasarse la pelota de la responsabilidad.
El gobernador tiene en sus manos la posibilidad de demostrar liderazgo. Si la municipalidad no tiene la capacidad técnica para elaborar los documentos necesarios, su equipo regional debería asumir la tarea de inmediato. Dejar que estos trámites sigan empantanados es una señal de falta de voluntad política.
Es hora de dejar de lado los intereses personales y partidarios. Amarilis no necesita más excusas, necesita soluciones. La construcción del mercado de Paucarbamba es una deuda con el pueblo y no puede seguir postergándose por la mezquindad de sus autoridades.







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