El legado del periodista y promotor cultural Andrés Fernández Garrido volvió al centro de la escena pública durante un homenaje póstumo en Huánuco , donde la directora de la Dirección de Cultura, Esperanza Rosales , lo recordó como una figura decisiva para la preservación de la memoria regional y el acompañamiento a varias generaciones de artistas. Según manifestó durante la ceremonia, su obra sigue presente en “la memoria colectiva”, en las expresiones culturales y en la identidad huanuqueña. Rosales sostuvo que Fernández Garrido no solo destacó por su trabajo periodístico, sino también por su compromiso con la difusión de la cultura local . De acuerdo con su testimonio, su influencia trascendió el tiempo en que desarrolló su labor pública y alcanzó tanto a músicos como a promotores culturales que encontraron en él una referencia cercana. La funcionaria presentó esa dimensión como una de las razones centrales del homenaje. La directora de Cultura también llevó el reconocimiento al terreno personal. Recordó que, en 1977 , cuando iniciaba su carrera artística, recibió de Fernández Garrido un respaldo que, según relató, resultó clave en sus primeros pasos frente al público . Rosales indicó que aquella valoración temprana, expresada desde su espacio periodístico y cultural, marcó una relación de amistad y gratitud que se mantuvo con los años. Una influencia que alcanzó la tradición En su intervención, Rosales vinculó esa relación personal con un impacto más amplio en la escena cultural huanuqueña. Contó que Fernández Garrido le facilitó materiales musicales en una época en la que acceder a canciones y referencias artísticas era mucho más difícil que hoy. Según precisó, ese gesto no fue menor en un contexto con escasos medios de difusión y limitada tecnología, cuando la radio y los discos cumplían un papel central en la formación de los artistas locales . Rosales relató además un episodio situado en 1982 , cuando una delegación huanuqueña se preparó para participar en un concurso de danzas en Cusco . Según su versión, la revisión de materiales vinculados a la danza de los negritos y la observación de sus elementos históricos llevaron a replantear parte de la representación escénica. En ese proceso, indicó, Fernández Garrido respaldó una puesta en escena más apegada a la tradición , en un episodio que ella recordó como una señal de su interés por resguardar el sentido cultural de las expresiones locales. La funcionaria evocó también otro momento de cercanía en 1985 , cuando artistas, periodistas y allegados organizaron una actividad de solidaridad ante el deterioro de salud del homenajeado. Según relató, Fernández Garrido agradeció entonces esas muestras de respaldo por escrito. Ese recuerdo cerró una intervención cargada de memoria personal, pero también de una idea de fondo: que el aporte de Fernández Garrido no queda restringido a la evocación sentimental, sino que sigue planteando una pregunta vigente para Huánuco sobre cómo preservar, narrar y transmitir su propia herencia cultural .