Huánuco continúa estancado en el mismo lugar que hace diez años. El Índice de Competitividad Regional 2025 vuelve a ubicar a la región en el puesto 21 de 25, la misma posición que ocupaba en 2016 y que repitió en 2024. Este dato desmiente cualquier lectura triunfalista: hubo mejoras parciales en el puntaje, pero no un salto competitivo capaz de cambiar la posición real de Huánuco frente al país.
La comparación con las regiones vecinas agrava el diagnóstico. Junín aparece en el puesto 11 con 5.2 puntos, Pasco en el 14 con 5.0 y Huancavelica en el 18 con 4.8. Huánuco queda en el puesto 21 con 4.4, por debajo del promedio nacional de 5.3 y solo por encima de Amazonas, Puno, Ucayali y Loreto.
El contraste más incómodo es con Pasco. En 2016, Pasco estaba peor que Huánuco, en el puesto 22, pero en 2025 alcanzó el puesto 14. Huánuco, en cambio, no se movió: puesto 21 en 2016, puesto 21 en 2024 y puesto 21 en 2025. La diferencia no es menor: una región vecina convirtió una década en ascenso; Huánuco convirtió una década en permanencia.
La mejora fue mitigación, no transformación.
El INCORE registra que Huánuco subió de 4.1 a 4.4 puntos entre 2024 y 2025, pero el puesto no cambió. En la práctica, la región mejoró algunos indicadores, pero no lo suficiente para alcanzar a sus pares. Esa es la clave política del informe: la actual gestión regional puede exhibir décimas de avance, pero no un quiebre verificable en competitividad.
En Entorno Económico, Huánuco pasó de 2.5 a 3.2 puntos, pero siguió en el puesto 23. La apertura externa llegó apenas al 1.0% del PBI regional y la región mantiene el menor puntaje nacional en ese indicador desde hace siete años, según el IPE. También aparecen límites claros: solo el 11.3% de la PEA ocupada trabaja en grandes empresas, el gasto real per cápita mensual es de S/717 y el acceso al crédito alcanza al 25.2% de adultos.
El golpe más duro está en el trabajo. Huánuco ocupa el último lugar nacional en el pilar Laboral, con 3.4 puntos, por segundo año consecutivo. El IPE reconoce mejoras en formalidad laboral, de 25% a 27%, y en la brecha de ingresos entre hombres y mujeres, de 36% a 29%. Pero el dato socialmente más grave empeoró: los jóvenes que no estudian ni trabajan subieron de 14% a 19%, y la región cayó del puesto 7 al 21 en ese indicador.
Infraestructura muestra otra señal de alerta. Huánuco subió apenas de 4.7 a 4.8 puntos, pero cayó del puesto 18 al 21. El acceso a agua bajó de 83.4% a 81.6%, el saneamiento cayó de 67.3% a 65.6% y el precio medio de electricidad ubicó a la región en el último lugar nacional. El uso de internet llegó a 59.3%, todavía en el puesto 19.
Educación tampoco permite hablar de transformación. El pilar subió de 4.0 a 4.5 puntos, pero Huánuco quedó en el puesto 20. La conclusión secundaria bajó de 79.9% a 77%, el logro satisfactorio en lectura se ubicó en 24% y el de matemáticas en 23%. El acceso a internet en colegios mejoró de 36.2% a 42%, pero la conectividad no ha sido suficiente para revertir los bajos aprendizajes.
Salud es el único frente con avance más visible: Huánuco pasó del puesto 20 al 15 y subió de 5.4 a 6.0 puntos. La vacunación infantil llegó a 75.9% y colocó a la región en el segundo lugar nacional; la anemia bajó de 45.9% a 41.7%; y la desnutrición crónica cayó de 17.5% a 16.5%. Pero la región sigue con apenas 0.67 camas hospitalarias por cada mil habitantes, en el puesto 23.
El pilar Instituciones completa el cuadro. Huánuco bajó de 4.5 a 4.4 puntos, aunque pasó del puesto 20 al 19. La percepción positiva de la gestión pública regional llegó a 20%, la recaudación municipal fue de S/97 por habitante y la resolución de expedientes judiciales apenas alcanzó el 28%. Además, la atomización de proyectos subió de 19.2% a 23%, una señal de inversión dispersa y de bajo impacto territorial.
El balance de fondo es severo: Huánuco mitigó algunos daños, pero no resolvió sus problemas estructurales. Mejoró en salud, avanzó parcialmente en economía y educación, pero retrocedió en infraestructura, sigue último en empleo y no consolidó instituciones capaces de convertir inversión pública en cambios visibles. Después de casi tres años y medio de gestión regional, el problema no es explicar por qué Huánuco subió tres décimas; el problema es explicar por qué esas tres décimas no movieron a la región del puesto 21.









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