Ewer Portocarrero propone una UNHEVAL conectada con el mundo y basada en la calidad educativa
El Dr. Ewer Portocarrero Merino, con más de 35 años de ejercicio docente en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (UNHEVAL), anunció públicamente su intenci
Ahora Regional•14 de abril de 2025•4 min de lectura•889 palabras•35 lecturas
El Dr. Ewer Portocarrero Merino, con más de 35 años de ejercicio docente en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (UNHEVAL), anunció públicamente su intención de postular al rectorado de esta casa superior de estudios. Según sus propias palabras, su decisión responde a la necesidad de asumir mayores responsabilidades institucionales para transformar la universidad desde una mirada más amplia, participativa y vinculada con las exigencias actuales de la educación superior.
De acuerdo con Portocarrero, su vocación por la docencia ha sido el principal motor para mantenerse activo en la vida universitaria, pero considera que es necesario pasar del aula a los espacios de toma de decisiones para impulsar cambios estructurales. “Uno puede tener ideas y propuestas, pero es en la gestión donde se canalizan y concretan los cambios”, sostiene. Esta afirmación refleja una clara intención de liderazgo, basada no solo en su trayectoria sino en el conocimiento acumulado de los procesos internos de la UNHEVAL.
Internacionalización como eje estratégico
Uno de los pilares que destaca en su plan de trabajo es el fortalecimiento de la dimensión internacional de la universidad. Según explica, una universidad que no fomenta relaciones con instituciones del extranjero corre el riesgo de quedar rezagada en un contexto globalizado y competitivo. Propone, por ello, incrementar la movilidad académica de estudiantes y docentes, y establecer alianzas con universidades y centros de investigación en América Latina, Europa y otras regiones.
Portocarrero afirma que aún existen limitaciones normativas y presupuestales que dificultan estos procesos, y considera urgente revisar las políticas internas para asegurar una mayor apertura internacional. También plantea la necesidad de una mayor inversión para financiar pasantías, estancias y publicaciones en revistas científicas reconocidas. “No es suficiente el esfuerzo individual del profesor. Es la universidad la que debe abrir puertas y ventanas hacia el mundo”, enfatiza.
Calidad educativa con base en masa crítica y nuevos modelos
El candidato al rectorado subraya que, para garantizar una educación de calidad, es imprescindible consolidar una masa crítica de académicos preparados y comprometidos. Señala que la acreditación de carreras no puede limitarse a un proceso burocrático que se activa únicamente cuando se requiere renovar certificados. En su visión, la calidad debe ser un compromiso permanente, sostenido por equipos de trabajo sólidos y actualizados.
Portocarrero recuerda que la UNHEVAL fue, en su momento, una de las universidades con mayor número de carreras acreditadas, mérito que atribuye al trabajo coordinado de equipos académicos. Sin embargo, advierte que el contexto ha cambiado y que los modelos de acreditación son cada vez más exigentes. Por ello, propone que la universidad invierta en la formación continua de sus docentes y abra espacios para la incorporación de jóvenes académicos a los procesos de mejora.
“El relevo generacional es fundamental. La universidad ha formado buenos cuadros, pero ahora se necesita renovar y fortalecer esa base con nuevas estrategias”, sostiene. Para ello, sugiere implementar programas de mentoría, estímulos para la investigación, y acceso a capacitaciones sobre los modelos actuales de calidad educativa.
Investigación científica con pertinencia local y visibilidad global
Otro eje prioritario en su propuesta es la investigación científica. Portocarrero plantea que la formación universitaria debe tener como punto de partida los problemas del entorno regional, nacional y global. A partir de un inventario sistemático de problemáticas, se propone formar equipos interdisciplinarios que trabajen en soluciones concretas desde la ciencia.
La investigación, señala, debe tener una finalidad práctica y social. Lamenta que muchos trabajos desarrollados por docentes y estudiantes no logren visibilidad ni impacto debido a la falta de mecanismos institucionales que los promuevan. En ese sentido, sugiere establecer políticas claras para fomentar publicaciones en revistas indexadas como Scopus o SciELO, así como facilitar la participación en congresos y redes académicas internacionales.
“Una investigación que no se comunica, que no se publica, pierde parte de su valor. Debemos trabajar para que los resultados de nuestros académicos sean visibles y reconocidos”, afirma. En este esfuerzo, reitera que la universidad debe asumir el liderazgo, ofreciendo soporte técnico, financiero y logístico para quienes desarrollan proyectos científicos.
Gestión presupuestaria con sentido estratégico
Respecto al manejo del presupuesto, Portocarrero reconoce que la UNHEVAL ha logrado ejecutar eficientemente sus recursos en los últimos años. No obstante, considera que esta eficiencia debe complementarse con una visión estratégica que priorice áreas críticas como la movilidad académica, la investigación y la vinculación con la sociedad.
Sugiere, por ejemplo, destinar mayores fondos para la participación de docentes en eventos académicos fuera del país, así como para el equipamiento de laboratorios y la modernización de infraestructuras. También menciona la necesidad de fortalecer el financiamiento para proyectos con impacto social, especialmente aquellos que vinculan a la universidad con las comunidades locales.
“La eficacia en el gasto no debe confundirse con ahorro. Invertir en áreas clave es fundamental para que la universidad avance y cumpla con su rol social”, indica.
Transformación digital y modernización institucional
Finalmente, Portocarrero aborda el tema de la transformación digital, reconociendo avances en la implementación de plataformas y herramientas tecnológicas. Sin embargo, advierte que persisten brechas importantes y propone realizar un diagnóstico integral que permita identificar necesidades específicas.
Plantea el diseño de estrategias para que el personal administrativo, docente y estudiantil se involucre activamente en el uso de tecnologías, no solo como usuarios, sino también como actores que participan en su mejora continua. Para ello, considera clave la formación digital y la evaluación de impacto de los sistemas implementados.
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