El IV Festival del Libro y la Lectura de Huánuco entró en su etapa definitiva con una advertencia central: la necesidad de profesionalizar la motivación lectora para revertir el déficit educativo regional. En la Plaza de Armas, frente a la Catedral, una decena de autores huanuqueños transformó el espacio público en un centro de debate sobre la identidad y la urgencia de recuperar el hábito del libro físico en un entorno dominado por la digitalidad.
Mario Malpartida Besada, reconocido narrador regional, sostuvo que el principal obstáculo para el avance educativo es la falta de comprensión lectora, un problema que nace de la ausencia de estímulos adecuados. Según el autor de Pecos Bill, las ferias no deben ser solo puntos de venta, sino espacios de encuentro donde el lector conozca al autor y este último actúe como un motivador directo para el público escolar y general.
La feria, que inició el 23 de abril, ha servido como vitrina para la producción local que suele quedar fuera de los circuitos comerciales tradicionales de Lima. Freddy Ventura Arana, investigador de la cultura local, precisó que la adquisición de textos sobre la historia de los Negritos de Huánuco o las leyendas de Ambo es fundamental para que los niños "amen su tierra" a través del conocimiento de sus orígenes históricos.
Voces y propuestas de la literatura huanuqueña
El festival también permitió el retorno de autores que han pasado décadas fuera de la región. Lian de la Mata, poeta que residió 40 años en Estados Unidos, presentó sus obras Hojas de la Mata y Los domingos no se mienten, escritos que recopilan versos guardados desde su juventud. De la Mata advirtió que la responsabilidad de la lectura recae inicialmente en el hogar, señalando que los padres no pueden exigir hábitos que ellos mismos no practican frente a sus hijos.
Por su parte, el profesor Shaolín presentó una propuesta de aprendizaje lúdico con obras como La mejor bicicleta del mundo y Tú me importas. El docente insistió en que la lectura abre puertas a la inteligencia emocional y los valores humanos, elementos que considera debilitados en la sociedad actual. Su participación incluyó demostraciones de matemáticas lúdicas como una forma de atraer al público más joven hacia los stands.
La diversidad de la oferta incluyó también a nuevos valores como el autor de Ñawinchay, obra que en quechua significa "lector" y que busca reforzar el vocabulario y la identidad regional. Este enfoque sistémico de la feria busca que el visitante no sea un simple comprador, sino un ciudadano que se reconoce en las historias de autores como Samuel Cardich o la profesora Cande, también presentes en el evento.
La agenda pendiente para el domingo
El cierre del festival está programado para este domingo 27 de abril, jornada en la que se espera la mayor afluencia de familias. Los organizadores y escritores han dispuesto sesiones de autógrafos y charlas directas con los lectores como estrategia para agotar los últimos ejemplares de ediciones regionales que, en muchos casos, son financiadas por los propios autores ante la falta de una industria editorial sólida en el departamento.
Tras la clausura, quedará pendiente evaluar el impacto real de estas iniciativas en los indicadores de lectura de la provincia y la posibilidad de convertir este festival en un evento de periodicidad permanente. La tensión entre el esfuerzo individual de los escritores y la falta de un plan regional de fomento al libro sigue siendo el capítulo sin resolver en la política cultural de Huánuco.










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