La Dirección Regional de Salud (Diresa) de Huánuco confirmó este jueves la existencia de un brote de la enfermedad de manos, pies y boca —virus Coxsackie— con 108 casos clínicos identificados en cuatro instituciones educativas. El anuncio oficial surge apenas 24 horas después de que el Diario Ahora revelara la alarma entre los padres de familia del jardín Laurita Vicuña, quienes denunciaron una respuesta tardía de las autoridades educativas y sanitarias frente a los primeros contagios.
Gustavo Barrera Sulca, representante de la Diresa, precisó que la mayor concentración de infectados se localiza en la institución Viña del Río (41 casos), seguida de Laurita Vicuña (33) y San Vicente de la Barquera (13). El reporte incorpora además al jardín 004 de San Pedro, en Aparicio Pomares, con ocho menores afectados. La gravedad de la situación forzó la suspensión inmediata de las actividades presenciales en estos planteles para intentar contener la cadena de transmisión.
La autoridad sanitaria admitió que la cifra de infectados podría incrementarse debido a la densidad poblacional en el casco urbano y la alta transmisibilidad del virus en menores de cinco años. Aunque Barrera Sulca aseguró que no existen cuadros complicados, la alerta se extendió a las unidades de pediatría de los hospitales locales, mientras que las brigadas de salud familiar iniciaron el mapeo de los domicilios de los escolares para identificar posibles focos vecinales.
Alertas ignoradas y crisis de confianza
El reconocimiento oficial del brote valida las quejas de las familias de la I.E. Laurita Vicuña Pino, quienes bajo reserva de identidad señalaron que el plantel no activó protocolos preventivos oportunos. Según los testimonios, varios menores presentaron fiebre y lesiones ulcerosas días antes de la intervención de la Diresa. Incluso, una escolar debió ser atendida en una clínica privada, donde se obtuvo la primera confirmación médica que, según los padres, fue inicialmente minimizada por la dirección del colegio.
A la crisis sanitaria se suma un conflicto por la seguridad alimentaria que ha fracturado la relación entre los padres y la gestión escolar. Según el Informe N.° 001-2026, fechado el 25 de marzo, el 80% de las familias del aula de 4 años “Melón” decidió no participar en el Programa de Alimentación Escolar. Esta medida responde a antecedentes de infecciones estomacales y a la percepción de que las advertencias sobre malestares previos de los niños fueron ignoradas sistemáticamente.
Los familiares sostienen que el rechazo a los alimentos entregados en la institución no es un hecho aislado, sino una respuesta a la acumulación de quejas sobre el manejo de la salud estudiantil. Denuncian que, a pesar de haber presentado certificados médicos para restringir ciertos insumos a niños con sensibilidades específicas, el plantel continuó con la distribución habitual, lo que profundizó la desconfianza que hoy rodea también al manejo del virus Coxsackie.
Intervención pendiente de la UGEL
Ante la falta de respuesta institucional en el colegio, las familias elevaron sus reclamos a la UGEL Huánuco, presentando registros fotográficos de los menores afectados y exigiendo un plan de desinfección integral. Una funcionaria del área de educación inicial se comprometió a realizar una visita inopinada al plantel, aunque sin precisar una fecha para la inspección, lo que mantiene en vilo a los padres que temen que el retorno a clases se produzca sin garantías sanitarias.
El escenario para los próximos días queda supeditado a los resultados de las muestras enviadas al Instituto Nacional de Salud en Lima y a la efectividad del aislamiento en sectores con déficit de agua potable, como Aparicio Pomares. La tensión pendiente se centra ahora en la respuesta formal que deberá emitir la UGEL y la dirección de Laurita Vicuña ante una comunidad educativa que cuestiona si el bienestar de los menores fue sacrificado por una gestión burocrática del riesgo.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.