Un nuevo deslizamiento de tierra y rocas volvió a bloquear en las últimas horas el tramo de Suchimán, en la carretera 12-A conocida como la “Carretera de la Muerte”, generando serias dificultades para el tránsito vehicular y obligando a decenas de pasajeros a cruzar la zona a pie para continuar su viaje.
De acuerdo con reportes difundidos en redes sociales, el derrumbe habría provocado el colapso de aproximadamente 100 metros de la plataforma vial, producto de la crecida del río Marañón y los constantes deslizamientos registrados en la zona. Esta situación ha dejado incomunicada a la provincia de Huacrachuco, en Marañón (Huánuco), además de afectar el tránsito hacia Tayabamba y Patáz en La Libertad y Sihuas en Áncash.
Las imágenes difundidas muestran a pasajeros caminando entre piedras, tierra y lodo, cargando mochilas, equipajes e incluso sacos de productos agrícolas como frutas. Ante la imposibilidad de continuar el trayecto en vehículos, muchos se vieron obligados a descender del transporte rural y atravesar el tramo afectado a pie para llegar a su destino.
La situación genera preocupación debido a que el paso se realiza sin medidas de seguridad ni presencia de personal especializado, mientras los transportistas permanecen varados a ambos lados de la vía esperando la reapertura del tránsito.
El bloqueo total del tramo ha provocado que numerosos pasajeros opten por arriesgarse y atravesar la zona colapsada, pese al peligro que representa el terreno inestable. En varios casos se observa a familias completas desplazándose por el lugar, incluso con niños y menores de edad, lo que incrementa la preocupación por posibles accidentes.
Las condiciones del terreno son extremadamente difíciles. La vía se encuentra cubierta por grandes piedras, tierra suelta y restos del derrumbe, lo que obliga a los viajeros a avanzar con cautela para evitar resbalones o caídas hacia el abismo que bordea este peligroso tramo de carretera.
Testigos señalaron que cualquier paso en falso podría provocar una tragedia, debido a la proximidad del precipicio y a la inestabilidad del terreno afectado por los recientes deslizamientos.
Mientras tanto, varios vehículos de transporte interprovincial y rural permanecen varados en ambos extremos del derrumbe, sin poder continuar su recorrido. Los pasajeros, cansados de esperar durante horas sin una solución inmediata, decidieron continuar el trayecto caminando, cargando sus pertenencias para poder llegar a sus destinos.
La situación también ha generado cuestionamientos debido a la ausencia de autoridades del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y de Provías, entidades responsables del mantenimiento y atención de emergencias en la red vial nacional.
Pobladores y transportistas señalaron que la zona de Suchimán es constantemente afectada por huaicos y deslizamientos, lo que convierte a este tramo en uno de los más peligrosos de la región. Cada temporada de lluvias, el riesgo de colapso o bloqueo de la carretera aumenta, dejando aisladas a varias localidades.
El derrumbe registrado en esta ocasión vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de esta vía estratégica, utilizada diariamente por transportistas, comerciantes y pasajeros que se desplazan entre Huánuco, La Libertad y Áncash.
Mientras tanto, los viajeros continúan cruzando la zona afectada con extrema dificultad, esperando que las autoridades intervengan de manera urgente para habilitar el tránsito y garantizar condiciones seguras en esta peligrosa carretera, que una vez más ha quedado bloqueada por los deslizamientos.










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