Huánuco ha iniciado el tránsito del diagnóstico técnico a la ejecución territorial con el lanzamiento del proyecto "Dinamización del Ecosistema Regional 2.0" (DER 2.0). Tras un periodo de 24 meses de identificación de brechas en innovación, la iniciativa activa ahora ocho subproyectos específicos que buscan integrar a la academia, el sector empresarial y el gobierno regional en una estructura de gobernanza única para el departamento.
El despliegue de esta segunda fase, cuya gestión técnica recae en la Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco, pretende resolver la desarticulación histórica entre la oferta profesional y la demanda del mercado local. Wilmer Manay, coordinador técnico del proyecto, sostuvo que el DER 2.0 se apalancará en la biodiversidad y la ubicación estratégica del territorio para incorporar tecnologías de vanguardia que ya operan en mercados internacionales.
La estructura del proyecto descansa en la "triple hélice": un modelo de colaboración donde las universidades Hermilio Valdizán (Unheval) y Nacional Agraria de la Selva (Unas) proveen el sustento científico, mientras el sector público y privado financian y ejecutan. Denis Gómez Farfán, representante del Gobierno Regional de Huánuco, precisó que esta alianza es clave para elevar la competitividad de un capital humano que, hasta hoy, carecía de incentivos para la innovación.
El principal reto que enfrenta el DER 2.0 es la continuidad frente a los ciclos políticos y administrativos que suelen interrumpir los proyectos de largo plazo en la región. Durante la presentación oficial, voceros de la Cámara de Comercio advirtieron que la meta es evitar que los esfuerzos "se desvanezcan", enfocándose en la creación de un ecosistema capaz de sobrevivir a los cambios de gestión en el gobierno regional y local.
Este esfuerzo no es aislado, sino la evolución de un proceso iniciado hace cuatro años, cuando se conformó el primer grupo impulsor de innovación en el departamento. En esta nueva etapa, el diagnóstico inicial se traduce en componentes de capacitación especializada y programas de fortalecimiento que, según los organizadores, permitirán a las empresas locales competir en niveles que trasciendan el mercado regional.
La participación de figuras académicas como Guillermo Bocángel, rector de la Unheval, y Melisa Zavala, representante de la Unas, subraya el peso que tendrá la investigación aplicada en el desarrollo de los ocho subproyectos. La intención declarada es que el conocimiento generado en las aulas no termine en anaqueles, sino que se convierta en soluciones tecnológicas para negocios locales, desde la agroindustria hasta los servicios.
A pesar del optimismo institucional, el éxito del DER 2.0 dependerá de la capacidad de los actores para materializar el crecimiento económico en sectores tangibles. La región demanda una especialización que hasta ahora ha sido esquiva, y el sector empresarial ha sido exhortado a integrarse activamente en las capacitaciones para no quedar relegado frente a los estándares de competitividad nacional.
El cronograma de ejecución proyecta que los primeros resultados visibles de los ocho componentes se den en un horizonte de 12 a 24 meses. En este periodo, la transparencia en el manejo de los fondos y la efectividad de las pasantías y programas de fortalecimiento serán los indicadores que determinen si la articulación regional ha logrado, finalmente, cerrar las brechas identificadas en la fase 1.0.
El panorama queda ahora supeditado al cumplimiento de los hitos técnicos de cada subproyecto. Lo que sigue en la agenda es la activación operativa de las mesas de trabajo y la integración de nuevos aliados estratégicos, en una carrera contra el tiempo por demostrar que la innovación en Huánuco es una política de Estado regional y no solo un catálogo de buenas intenciones académicas.










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