Durante la reunión multisectorial para abordar la crisis en Chilepampa, Manuel Salvador Martínez, alcalde del centro poblado de Santo Domingo de Nauyan, alertó que un colapso total del sistema de lixiviados impactaría directamente sobre el sitio arqueológico de Kotosh y el canal de conducción de la empresa Seda Huánuco. El burgomaestre fundamentó su advertencia en la ubicación del relleno sobre una pendiente que desemboca en estas infraestructuras críticas.
La advertencia coincide con el reporte del fiscal ambiental César Gonzales Ramos, quien constató "hundimientos y grietas" en las pozas de tratamiento de residuos líquidos ejecutadas por el Ministerio del Ambiente (Minam). Según el magistrado, la infraestructura presenta fallas estructurales que comprometen la estabilidad del terreno, lo que convierte la hipótesis de un deslizamiento en un riesgo latente para la zona baja de la cuenca.
El fiscal precisó que la obra, entregada de forma parcial, opera con tuberías instaladas sin criterio técnico, lo que ha provocado que las pozas lleguen al borde del rebose. Esta situación obligó a los operarios a colocar defensas artesanales con bolsas de tierra para evitar que los residuos químicos fluyan libremente hacia los terrenos agrícolas y el cauce que conduce hacia el valle.
Escenario de riesgo proyectado sobre el patrimonio y servicios
"Si ese lixiviado sale, se derrumba y baja hasta Kotosh", sostuvo Salvador Martínez, quien enfatizó que la cercanía del canal de Seda Huánuco agrava la vulnerabilidad de la provincia. Una filtración masiva de estos líquidos contaminantes no solo afectaría los vestigios de las Manos Cruzadas, sino que obligaría a la suspensión inmediata de la captación de agua potable para miles de usuarios en la ciudad de Huánuco.
El burgomaestre cuestionó la efectividad de la geomembrana instalada, sugiriendo que la supuesta protección del subsuelo no ha impedido la aparición de focos infecciosos y malos olores que hoy afectan a la población escolar. La alcaldía de Nauyan demandó soluciones técnicas definitivas antes de que la temporada de lluvias o el deterioro estructural transformen las deficiencias operativas en un desastre ambiental irreversible.
El desenlace de esta alerta depende ahora de la intervención de la Contraloría General de la República y de la auditoría técnica que el Minam deberá aplicar sobre el consorcio ejecutor. Queda pendiente determinar si la infraestructura actual permite correcciones de ingeniería suficientes para anular el riesgo de vertido hacia el patrimonio hídrico y cultural, o si la obra requiere una paralización total por inviabilidad estructural.










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