Marabamba enfrenta una emergencia que ya golpea de manera directa a miles de familias. La alcaldesa Candy Ruccoba alertó que las intensas lluvias han dejado en grave estado las principales vías de acceso al centro poblado y, al mismo tiempo, han profundizado la crisis por la falta de agua. Frente a este escenario, pidió que la zona sea declarada en emergencia para acelerar la atención y evitar que la situación se agrave aún más.
La autoridad explicó que la fuerza del agua ha deteriorado seriamente la plataforma de la carretera, abriendo zanjas y dejando varios tramos prácticamente intransitables. El daño alcanza la avenida Heraclio Tapia, Casuarinas, Chancadora, Pillco Mozo, Pichipampa y toda la vía principal de subida a Marabamba. La afectación no es menor: entre 5 mil y 6 mil pobladores dependen de estas rutas para movilizarse, abastecerse y mantener conexión con otros sectores.
Ruccoba advirtió que el problema requiere una intervención urgente, ya que no se trata solo de una vía dañada, sino de una red esencial para la población. Señaló además que ya se realizaron gestiones ante la Municipalidad de Pillco Marca y que parte de la emergencia fue considerada en el SINPAD, pero insistió en que la respuesta debe concretarse con rapidez.
Crisis hídrica
A la destrucción de las carreteras se suma una emergencia todavía más delicada: la falta de agua. La alcaldesa informó que el canal Coso Kotosh Marabamba, única fuente de abastecimiento para la zona, ha colapsado en varios tramos debido a derrumbes, caída de rocas y acumulación de palizada. Entre los puntos más afectados figuran los kilómetros 1, 3, 6 y 9, donde los daños alcanzan entre 20 y 100 metros.
Como consecuencia, Marabamba lleva más de 15 días sin recibir agua del canal, lo que ha impedido llenar el reservorio que abastece a la población. Hoy, muchas familias dependen del agua de lluvia y de la dotación restringida de camiones cisterna, que solo logran cubrir una parte de la demanda.
La alcaldesa advirtió que el panorama no será resuelto en pocos días. Según la evaluación de técnicos y autoridades, la población podría permanecer al menos 30 días más bajo estas condiciones. Esa proyección enciende una alerta mayor, porque la escasez de agua no solo afecta la vida diaria, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades y agrava la vulnerabilidad de la población.
Carreteras destruidas
La emergencia se vuelve aún más crítica porque el mal estado de las carreteras también pone en riesgo el ingreso de los camiones cisterna, que hoy representan una de las pocas alternativas de abastecimiento. Ruccoba explicó que las zanjas, el desgaste de la vía y la inestabilidad del terreno podrían provocar accidentes o impedir que estos vehículos lleguen hasta la zona.
A esto se añaden otros problemas, como la necesidad de atender residuos acumulados y realizar labores de limpieza y cierre ambiental en sectores afectados. Sin embargo, la falta de agua y la lentitud en la atención dificultan aún más cualquier trabajo de respuesta.
La advertencia de la alcaldesa refleja la gravedad del momento que atraviesa Marabamba: vías colapsadas, abastecimiento interrumpido y miles de pobladores expuestos a una crisis prolongada. Más allá del pedido de emergencia, el mensaje es claro: si no se actúa de inmediato, la población podría quedar no solo aislada, sino también sin una respuesta suficiente frente a una situación que avanza cada día.










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