El nuevo reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mantuvo este 15 de abril la tensión sobre la definición del segundo pase a la segunda vuelta. Con 91.862% de actas contabilizadas a las 8:17:17 p. m., Keiko Sofía Fujimori Higuchi registra 2 millones 645,512 votos válidos, equivalentes al 17.045%, mientras Roberto Helbert Sánchez Palomino suma 1 millón 872,826 votos, el 12.067%, y Rafael Bernardo López Aliaga Cazorla alcanza 1 millón 840,169, con 11.856%.
La diferencia entre Sánchez y López Aliaga es de 32,657 votos, una brecha estrecha en una elección con 36 candidaturas y 15 millones 520,748 votos válidos contabilizados hasta ese corte. En cuarto lugar figura Jorge Nieto Montesinos, del Partido del Buen Gobierno, con 1 millón 716,264 votos, equivalente al 11.058%. Ese cuadro confirma que la principal disputa del momento no está en la cima del conteo, sino en el segundo lugar, donde cada actualización puede redefinir el nombre del eventual rival de Fujimori en el balotaje del 7 de junio.
Sobre ese margen reducido se instaló además una fuerte suspicacia política sobre el proceso. En el material revisado, Rafael López Aliaga pidió la nulidad de la elección y denunció un supuesto fraude; Keiko Fujimori sostuvo que su agrupación también habría sido afectada por irregularidades; y Roberto Sánchez rechazó esas acusaciones y exigió que cualquier imputación sea acompañada de evidencia. La sospecha, por tanto, forma parte del escenario político y del debate público, pero en los documentos entregados no aparece sustentada por resoluciones, peritajes o informes oficiales que permitan presentarla como un hecho acreditado.
La sospecha crece con un margen mínimo
El cuadro oficial añade otro dato que ayuda a explicar la tensión. De los 18 millones 610,632 votos emitidos, 2 millones 158,757 fueron en blanco y 931,127 nulos. En conjunto, son 3 millones 89,884 cédulas que no ingresan al reparto de votos válidos. En una elección tan fragmentada, ese volumen amplifica el peso político de diferencias cortas y alimenta la disputa narrativa sobre la legitimidad del conteo, aunque esa discusión todavía permanezca en el terreno de las denuncias y no de las pruebas concluyentes.
La actualización también muestra una distancia marcada entre el bloque puntero y el resto de candidaturas. Ricardo Belmont Cassinelli aparece con 1 millón 575,207 votos; Carlos Gonzalo Álvarez Loayza, con 1 millón 219,664; y Pablo Alfonso López Chau Nava, con 1 millón 141,807. Esa dispersión confirma que la segunda vuelta se define en un escenario de fragmentación severa, donde una ventaja de 32,657 votos no solo ordena el conteo, sino que también concentra la presión política sobre la ONPE y sobre los candidatos en pugna.
A esta hora, la noticia verificable es doble: el conteo oficial mantiene a Fujimori en el primer lugar y deja a Sánchez por delante de López Aliaga por un margen todavía corto; al mismo tiempo, ese resultado parcial ha activado denuncias de presunto fraude, pedidos de nulidad y una disputa abierta por la legitimidad del proceso. Las siguientes actualizaciones de la ONPE no solo definirán quién avanza al balotaje, sino también si esa suspicacia política se desinfla con el escrutinio o escala hacia un conflicto mayor.







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