Escalada sin precedentes sacude el Líbano: Israel ordena evacuaciones masivas hasta 40 kilómetros de la frontera y bombardea Beirut, desplazando a casi 1.5 millones de personas en una semana crítica.
Israel ha intensificado drásticamente su ofensiva contra Hezbolá, ordenando el desplazamiento de todos los residentes hasta 40 kilómetros al norte de su frontera con Líbano y atacando el corazón de Beirut. Esta escalada, en apenas 10 días de conflicto, ya ha forzado a cerca de 1.5 millones de civiles a buscar refugio.
Según la investigación publicada por The Guardian, la situación humanitaria es crítica, con cientos de miles de desplazados luchando por encontrar seguridad y alojamiento. La comunidad internacional, incluyendo a Francia, ha urgido un cese al fuego inmediato ante la grave crisis humanitaria y el riesgo de una conflagración regional que ya lleva cobrándose la vida de más de 700 personas.
Un millón y medio de vidas en el aire: la nueva orden israelí
La reciente directiva del ejército israelí es contundente: todos los habitantes que residan al sur del río Zahrani deben dirigirse al norte "por su seguridad". Esta medida no solo afecta a decenas de pueblos pequeños, sino que abarca importantes ciudades libanesas como Nabatieh, con una población estimada de más de 90,000 habitantes, extendiéndose hasta 40 kilómetros de la línea fronteriza. Horas después de la advertencia, Israel inició una campaña de bombardeos masivos contra lo que denomina objetivos de Hezbolá, elevando la tensión a niveles no vistos desde hace casi dos décadas. Esta orden sigue a una serie de avisos previos, incluyendo las zonas al sur del río Litani y los suburbios del sur de Beirut. En solo 10 días de intensos combates, las cifras oficiales libanesas ya hablan de cerca de 1.5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, sumiendo al país en una crisis humanitaria sin precedentes.
¿Adónde ir cuando no hay refugio para un millón de personas?
"¿Adónde puedo ir?", pregunta Hamza Zbeeb, un funcionario municipal de 48 años de Nimiriya, una de las aldeas afectadas por la orden de evacuación. "Muchos han ido a Beirut y han tenido que regresar porque no hay dónde alojarse. No quiero terminar en la calle". Su testimonio, eco de miles de voces, resalta la desesperación. Tras las advertencias, Israel no tardó en actuar, bombardeando dos edificios en el centro de Beirut y dejándolos completamente arrasados. Uno de ellos, ubicado en el barrio de Zouq Blat, estaba alarmantemente cerca de un refugio para desplazados, lo que provocó que grandes multitudes de familias buscaran desesperadamente protección en la plaza principal de la capital libanesa. El otro edificio impactado se encontraba peligrosamente próximo a la oficina del Primer Ministro, agencias de la ONU y varias embajadas extranjeras, poniendo de manifiesto la audacia de los ataques y la magnitud del riesgo para la población civil y la infraestructura diplomática. La situación es crítica: con una capacidad de albergues y ayudas ya desbordada, la pregunta "¿dónde pueden ir?" resuena con una urgencia palpable.
La respuesta de Irán y Hezbolá: un ataque coordinado sin precedentes
La escalada israelí se produce después de que Hezbolá, el grupo pro-iraní, lanzara sus ataques más intensos hasta la fecha contra Israel. Por primera vez en la historia de este conflicto, Hezbolá e Irán coordinaron una operación conjunta. La Guardia Revolucionaria de Irán, a través de las agencias de noticias Fars y Tasnim, confirmó una "operación conjunta e integrada" que incluyó un ataque con misiles por parte de Irán y el lanzamiento de misiles y drones por parte de Hezbolá. Se reportó el lanzamiento de más de 200 cohetes hacia territorio israelí, impactando incluso en bases militares en ciudades clave como Haifa, Tel Aviv y Beersheba, lo que provocó la activación de sirenas de advertencia en Safed y poblaciones cercanas, hiriendo a dos civiles. Esta audaz maniobra, denominada "Operación Trigo Masticado", un nombre con referencias coránicas, representa una clara intensificación por parte de Hezbolá, una organización que se creía mermada tras casi dos años de bombardeos diarios por parte de Israel.
¿Qué significa el despliegue de la Brigada Golani para la guerra terrestre?
La noche del miércoles, el gabinete de seguridad de Israel se reunió de urgencia para abordar la situación en Líbano y la capacidad de Hezbolá para lanzar cohetes. Como respuesta, el Teniente General Eyal Zamir, jefe del ejército israelí, ordenó el redespliegue de la Brigada Golani, una unidad especializada en operaciones ofensivas terrestres, desde Gaza hacia la frontera norte. Este movimiento de tropas, altamente significativo, ha sido interpretado por analistas militares como una señal inequívoca de una posible invasión terrestre a gran escala en Líbano. Yaakov Selavan, el vicealcalde del consejo regional del Golán, expresó la expectativa de los residentes del norte de Israel: que el gobierno y el ejército "terminen el trabajo [con Hezbolá] de una vez por todas" y avancen hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de profundidad en territorio libanés. La Brigada Golani, con una historia de más de 70 años, ahora se prepara para un nuevo capítulo, con el Líbano en la mira, lo que genera temores de un conflicto aún más prolongado y devastador.
El costo humano y la destrucción de la infraestructura libanesa
La respuesta israelí fue inmediata y devastadora. Aviones de guerra comenzaron a bombardear el Líbano casi al instante de los ataques de Hezbolá. Los cielos de Beirut se iluminaron de rojo y las ventanas temblaron por los bombardeos más potentes de Israel sobre los suburbios del sur en esta ronda del conflicto. Videos desgarradores mostraron edificios completamente derrumbados en el sur del Líbano y calles sofocadas por el humo, iluminadas por el rugido de las llamas. "Fue una noche muy difícil; ¿qué puedo decir? Bombardeos toda la noche", relató Ali Hariri, abogado y socorrista de la organización Beit al-Talaba en Nabatieh, mientras se encontraba entre los escombros de las calles. Los ataques israelíes han cobrado la vida de al menos 634 personas y han dejado 1,586 heridos en menos de 10 días, según cifras iniciales de las autoridades libanesas. Los grupos de derechos humanos han calificado las órdenes de evacuación como desplazamiento forzado, lo que podría constituir crímenes de guerra, recordando que el derecho internacional exige proteger a los civiles, incluso si no evacuan. En un solo ataque en Ramlet al-Baida, en el centro de Beirut, donde muchas familias desplazadas dormían en la corniche, se reportaron al menos 12 muertos y 28 heridos. Riyad al-Lattah, un carpintero de 57 años de los suburbios del sur de Beirut, que acampaba con su esposa y cinco hijos al otro lado de la calle del impacto, describió la experiencia como "aterradora", sin comprender por qué un lugar aparentemente insignificante como la costa había sido blanco del ataque.
El dilema de Líbano y sus años de fragilidad
La frágil situación de Líbano se remonta a décadas de divisiones sectarias y una historia de violencia. Desde la Guerra Civil de 1975-1990 hasta el conflicto de 2006 con Israel, el país ha luchado por mantener la estabilidad. Hezbolá, fundado en 1982, ha operado como un estado dentro del estado, con un brazo armado significativamente más fuerte que el propio ejército libanés. En el último año y medio, desde un supuesto alto el fuego en noviembre de 2024, Hezbolá ha aprovechado para reconstruir sus capacidades y consolidar su estructura, a pesar de que Israel afirma haber eliminado a la mayoría de su cúpula y a miles de sus combatientes durante una guerra de 13 meses. El gobierno libanés ha instado a Hezbolá a cesar el fuego contra Israel y ha insistido en que el Estado debe tener el monopolio de la violencia, tal como lo estipula la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU de 2006. Sin embargo, su ejército, subequipado y con solo unos 70,000 efectivos activos, no ha podido confrontar directamente al grupo armado, temiendo provocar una nueva guerra civil.
¿Es posible un alto el fuego con un gobierno libanés sin control total?
Con la ayuda de Francia, el gobierno libanés ha hecho un desesperado llamado a la comunidad internacional para lograr un alto el fuego en Líbano y entablar negociaciones con Israel, prometiendo al mismo tiempo frenar las actividades de Hezbolá. Sin embargo, tanto Israel como Estados Unidos mantienen un profundo escepticismo sobre la capacidad real del gobierno libanés para desarmar a Hezbolá, una milicia que controla gran parte del sur del país y tiene un importante peso político. La tensión sigue en aumento, con Hezbolá preparándose abiertamente para una invasión israelí a gran escala del sur de Líbano, mientras sus unidades de élite, como la Fuerza Radwan, ya emboscan a las tropas israelíes en incursiones en la zona. La pregunta persistente es si los esfuerzos diplomáticos podrán revertir la marea de esta inminente tragedia o si el Líbano está destinado a una escalada aún mayor, con un costo humano y regional que podría ser incalculable en las próximas 48 horas.
Crédito de imagen: Fuente externa







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