En menos de un mes, el distrito de Churubamba hace noticia policial con hechos de violencia. El 7 de octubre, con ocasión de las elecciones municipales y regionales, algunos inescrupulosos hicieron correr el rumor de la presencia de “golondrinos venezolanos”, que originó la reacción de los revoltosos que irrumpieron en los centros de votación e incendiaron y destruyeron la infraestructura del colegio integrado y las sillas, mesas y todo el mobiliario del centro educativo.
Ahora, el último martes de madrugada, un grupo de policías llegó para capturar a un sujeto de nombre Francisco Jacobo Martel, alias, “Pancho”, buscado por el delito de TID. Los familiares, al ver que era detenido alarmaron a los vecinos aduciendo que el requisitoriado era secuestrado. La población acudió en masa a los gritos y sin indagar arremetieron contra cuatro policías del grupo Terna. Les quitaron sus armas y les castigaron brutalmente con correas, palos y piedras. El linchamiento puedo haber terminado en tragedia. Afortunadamente, fueron auxiliados por sus colegas de la comisaría de Rancho.
Hace poco, en esta columna nos referimos a la creciente tendencia de la violencia que se vive en la sociedad. Las razones podrían ser, la frustración al ver que la impunidad protege a los delincuentes, los vacíos judiciales o la poca voluntad para enfrentar a la corrupción, etc. Lo cierto es que más y más gente está recurriendo a la violencia como una salida.
Esta podría ser una respuesta a lo que sucedió en Churubamba.
Es necesario entender el contexto y las razones que pueden disparar este tipo de comportamiento. Hay que considerar que el pueblo sufre el abandono de las autoridades. Se debe trabajar más en valores y respeto a las personas, a la vida.
Los agresores y capturados deben recibir todo el peso de la ley. Estos actos deben ser tomados con seriedad por las autoridades del desprestigiado Poder Judicial y del Ministerio Público. Los remanentes de S L están vivos, actúan solapadamente y se debe hacerles entender que los tiempos han cambiado, debemos vivir en paz, en solidaridad, la época primitiva se superó.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.