El ministro de Defensa afirmó que únicamente buscó comprobar las condiciones físicas de los capturados vinculados con el atentado ocurrido en Trujillo.
El ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, defendió su presencia junto a los detenidos vinculados con el atentado ocurrido en Trujillo y aseguró que no participó en las diligencias policiales. Según explicó, su acercamiento tuvo como único propósito comprobar las condiciones físicas de los capturados.
“Mi motivación era ver la condición de salud, el estado físico de los detenidos, y nada más que eso”, declaró el titular del sector al responder a los cuestionamientos surgidos después de difundirse fotografías suyas en el lugar donde se realizaban las actuaciones.
Belaúnde admitió que su decisión podría ser considerada poco atinada o poco pertinente, pero negó que haya significado una intromisión en la investigación. Añadió que, de acuerdo con lo señalado por el fiscal de la Nación y el fiscal Jorge Chávez Cotrina, su presencia no configuró una interferencia en las competencias del Ministerio Público ni de la Policía Nacional.
El ministro sostuvo que las pesquisas avanzan con el apoyo de sistemas de inteligencia nacionales e internacionales. Indicó que la triangulación de llamadas y la geolocalización de los teléfonos incautados permitieron reconstruir movimientos y establecer contactos relevantes para esclarecer el caso.
Asimismo, pidió permitir que la Policía continúe desarrollando las diligencias sin presiones y expresó su confianza en la capacidad de la institución para identificar responsabilidades. La controversia se produce mientras Belaúnde afronta una moción de interpelación en el Congreso por un asunto distinto, relacionado con sus presuntos vínculos con la empresa minera Poderosa. El episodio ha reabierto el debate sobre los límites políticos.









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