Un presunto caso de violencia familiar en el distrito de Amarilis derivó en una denuncia por graves irregularidades y abuso de autoridad contra efectivos de la comisaría local. Dandy [Apellido], quien solicitó auxilio tras ser atacado junto a su hijo por su expareja, sostuvo que el personal policial ignoró los protocolos de protección, destruyó actas de entrega del menor previamente firmadas y procedió a su detención bajo argumentos ajenos al código penal.
El incidente, ocurrido en la madrugada del pasado miércoles, se inició cuando el denunciante se refugió en una habitación junto a su hijo para evitar las agresiones físicas de la madre del menor. Según el testimonio del agraviado, los efectivos que acudieron al inmueble forzaron la entrada rompiendo la puerta, a pesar de que él mismo había solicitado la intervención. La tensión se trasladó luego a la dependencia policial, donde la situación administrativa dio un giro inesperado.
De acuerdo con el relato de Dandy, la fiscal de turno dispuso inicialmente que el niño fuera entregado a un familiar directo tras escuchar el testimonio del menor, quien habría confirmado agresiones por parte de su madre. Sin embargo, tras haberse firmado las actas de entrega del pequeño a su tío y cuando el procedimiento parecía concluido, la intervención de un oficial identificado como Rojas y una efectiva que se presentó "en pijama" y en actitud hostil, alteró el curso de las diligencias.
Denuncia de maltrato y actas destruidas en la madrugada
El denunciante afirmó que el oficial Rojas rompió físicamente el acta ya firmada frente a los presentes para redactar un nuevo documento que cambiaba el destino del menor y ordenaba la detención del padre. El argumento utilizado por la autoridad para privarlo de su libertad fue la difusión de un video del incidente en redes sociales, una justificación que carece de sustento para una detención en flagrancia bajo los cargos de violencia familiar.
"Me intimidaron diciendo que si no firmaba el nuevo acta era mi problema, que igual me quedaría detenido y que solo tomarían la declaración de la madre", sostuvo el afectado. Dandy relató además que fue objeto de forcejeos violentos mientras cargaba a su hijo dentro de la comisaría, situación que quedó registrada en grabaciones de video realizadas por sus familiares, quienes fueron testigos de la conducta policial durante la madrugada.
El caso cobra mayor relevancia ante el historial de la presunta agresora. Según el testimonio de la víctima, existen registros de denuncias previas contra la mujer por intentos de agresión con arma blanca hacia sus propios familiares y otros episodios de violencia donde ella figura como la atacante. A pesar de estos antecedentes y de los resultados de la Cámara Gesell, el sistema pareció volverse contra quien inicialmente buscó protección.
La batalla legal por la tenencia del menor
Actualmente, el menor se encuentra bajo el cuidado de sus tíos por disposición de la Unidad de Protección Especial (UPE), un entorno donde, según su padre, el niño se siente seguro y estable. No obstante, el temor de la familia es que las autoridades judiciales o fiscales decidan restituir al menor con la madre, ignorando las pruebas de maltrato físico y las amenazas de desaparición del niño que el padre afirma haber documentado.
Dandy anunció que iniciará un proceso formal para solicitar la tenencia exclusiva de su hijo, fundamentando su pedido en la reiterada conducta violenta de la madre y la necesidad de salvaguardar la integridad psicológica del pequeño. "Espero que los jueces y fiscales evalúen lo crítico del caso y no esperen a que ocurra algo irremediable para actuar", sentenció el denunciante ante la falta de una respuesta clara de la Inspección de la Policía.
El caso deja abierta una interrogante sobre los criterios de detención y el manejo de evidencias dentro de la Comisaría de Amarilis. Mientras la defensa del padre prepara las denuncias por abuso de autoridad, la opinión pública observa con desconfianza un procedimiento donde el denunciante terminó tras las rejas y las actas oficiales terminaron en el tacho de basura de una dependencia policial.










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