El trasfondo es la preservación de la salud mental, emocional y física de los estudiantes, con el apoyo solidario e incondicional de los padres de familia y reglas claras y funcionales. Quítame el pan con mantequilla y mermelada, quítame la salchipapa con todas las cremas, quítame la propina del mes, quítame el agua mineral, quítame dos dientes molares sin anestesia, pero jamás mi celular. El celular se ha convertido en un objeto tecnológico democrático y popular -hay miles de modelos, gamas, precios- que no faltan entre las pertenencias y bienes del ciudadano del siglo XXI. Disponen del celular todas las edades, oficios, profesiones, segmentos sociales y culturas. Usa celular el estudiante rural y urbano, el analfabeto y el instruido, el niño y el anciano, el pobre y el rico, el que viste harapos y el de terno elegante, el feliz y el desgraciado, los de arriba y los de abajo, el mendigo y el trabajador bancario, el empleado y el que patea latas. Un niño hace pataletas en la vía pública, en la casa con visita o en el restorán delante de los comensales, si los padres o familiares no le dan el celular para tranquilizarse o entretenerlo. Seguro que ha sido testigo excepcional, apreciado lector, de estas escenas o quizá usted ha sido el protagonista avergonzado. No tener celular es sinónimo de insolvencia económica; se le debe dar un uso racional, pertinente y educativo. Esa es la idea.
El Poder Ejecutivo ha promulgado el DS N°. 018-2026 (2-10-2026), que aprueba el reglamento de la ley 32385, cuya finalidad es regular y restringir, obligatoriamente, bajo responsabilidad administrativa, el uso de teléfonos celulares y aparatos electrónicos similares en las II. EE públicas y privadas de EBR. Los estudiantes no deben llevar sus celulares a la escuela, excepto que haya alguna justificación razonable. Ahora se dispone de un instrumento legal para prohibir que los estudiantes lleven celulares a la escuela y los utilicen durante las clases, en los recreos, yapear y chatear furtivamente, tomar fotos incómodas o grabar audios e imágenes para subirlos a las redes sociales. Eso los padres de familia deben entender y considerar seriamente. Esto permitirá que se mejore el interés por el estudio, la concentración en la clase, el logro de los aprendizajes, en un contexto de convivencia saludable, socialización, formación ciudadana y ética, enfrentar el ciberacoso y evitar la sobreexposición a contenidos de Internet y redes sociales. Así se protege la salud física y mental del estudiante. Dice el artículo 4: “Las instituciones educativas de educación básica restringen el uso de teléfonos celulares o dispositivos electrónicos similares durante el desarrollo de actividades educativas que forman parte del servicio educativo a su cargo, aun cuando estas se realicen fuera del horario de clases o de las instalaciones”. Restringir es limitar el uso para prevenir posteriores consecuencias. Se contemplan cuatro excepciones especiales: fines pedagógicos si el docente lo planifica, barreras educativas, problemas de salud, condición o discapacidad y situación de emergencia (Art. 6). El director autoriza estos casos. La IE considera las medidas que considere necesarias. Para que los estudiantes no ingresen al aula con el celular, la IE implementa un sistema de custodia con seguridad y protección de la privacidad del celular. Se deja el celular al ingresar y se les devuelve al culminar la jornada pedagógica, siempre que el padre de familia haya solicitado por escrito que su hijo debe llevar celular. Si un estudiante incumple esta norma y lo usa o lo tiene en su poder, se le incautará y será devuelto a los padres de familia con el compromiso de que no se vuelva a repetir el desacato. Estas reglas deben estar explícitamente incorporadas en el Reglamento Interno, normas de convivencia y compromisos institucionales. Si hoy un estudiante no respeta normas, no lo hará después. En la IE se aplica el RI; fuera de la IE, el Código Penal e interviene el Ministerio Público, la PNP y el Poder Judicial. Los PP. FF también tienen responsabilidad: respaldar, sin intransigencia ni sobreprotección, las decisiones de la IE y educar el uso seguro del celular en la familia y las reuniones sociales y recreativas. Es momento de recuperar la comunicación entre padres e hijos y el respeto a la ley (Art. 13).
No usar el celular en la escuela tiene muchas ventajas: más tiempo para leer, investigar y ampliar los aprendizajes, potenciar la comunicación y la reflexión y el pensamiento crítico. El celular genera adicción, como el alcohol y el tabaco, y alienación tecnológica. Quitarle a un niño o adolescente el celular es un castigo de grandes proporciones y afectación emocional, maldice a sus progenitores “por tan grave daño infligido”. ¿Están dispuestos valientemente los PP. FF a restringir y prohibir el uso del celular a sus hijos cuando hay que almorzar, estudiar, viajar, hacer las tareas o dormir temprano? El uso del celular sin control ni disciplina conduce al abismo de la dependencia cuyos efectos son fatales en la vida personal, profesional y familiar. El celular en la escuela es generador de indisciplina, déficit de aprendizaje y desafíos conductuales que se reflejan negativamente en las pruebas nacionales y PISA. En un colegio secundario, el 100% de los estudiantes tiene celular e interactúan, con tráfico asombroso, en las redes sociales sin control ni filtro.
Menos celular en la escuela, mejor serán los aprendizajes y la socialización entre estudiantes y el trabajo pedagógico del docente. El celular, en manos de un usuario responsable, con regulación emocional y fuerza de voluntad, sí tiene aplicaciones prácticas en el desempeño laboral, la comunicación entre amigos y padres e hijos. Con el celular se yapea y se realizan ciertas transacciones bancarias. No se trata de prohibir, sino de generar una cultura de uso con beneficios positivos y no provocar adicción y alienación. Hay gente que está pegada al celular interminables horas, hasta en el baño, antes de dormir, mientras almuerza, en la calle cuando camina en piloto automático. En educación, el celular tiene valiosas oportunidades para el aprendizaje. Una infografía o una línea de tiempo se podría elaborar en minutos con el celular y la IA. Con el celular, en la escuela, se hace ciberbullying, acoso con imágenes denigrantes, fake news y cuentas falsas. No es posible que se haga Tik Tok en horarios de clases o en el recreo. La restricción es totalmente necesaria y positiva. La enseñanza, la atención y las relaciones interpersonales serán más efectivas. Es una irresponsabilidad entregar celular a un niño de 5 años para que esté tranquilo y no moleste. Más vale un instante rojo, que amarillo toda la vida. Antes que comprar un celular de alta gama, es urgente promover la comunicación familiar, la consejería, la escucha activa a los hijos, motivar la lectura. Sí el celular en la escuela, con fines pedagógicos eficientes. La escuela tiene que estar libre del celular porque distrae el interés por los aprendizajes, genera condiciones para el ciberbullyin y actuación incorrecta durante las evaluaciones. El docente debe ser el primero en dejar de usar el celular en las clases; que así sea.








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