Un poblador de Nauyan Rondos increpó públicamente al alcalde Antonio Jara por la falta de servicios básicos y obras durante los últimos cuatro años de gestión, en una intervención registrada en audio que circula entre vecinos. Según manifestó, la comunidad continúa sin acceso a agua potable, electrificación ni una carretera en condiciones adecuadas, pese a reiteradas demandas dirigidas a la municipalidad.
Durante su intervención, el ciudadano cuestionó el rol de las autoridades y marcó distancia entre la función pública y el ejercicio del poder. “El cargo no es para servirse del pueblo, es para servir al pueblo”, expresó, al señalar que la gestión municipal no habría respondido a las necesidades de la población .
El poblador también denunció un trato desigual hacia los habitantes rurales. “Por hecho que no sabemos hablar, por hecho que no usamos corbata”, afirmó, al sostener que las autoridades subestiman a los campesinos por su condición social. Según indicó, esta percepción se refleja en la falta de atención a proyectos considerados prioritarios.
Infraestructura deteriorada y promesas pendientes
El vecino describió las condiciones de la carretera principal como uno de los problemas más urgentes. Según relató, durante la temporada de lluvias la vía se convierte en lodo, mientras que en verano el polvo afecta la salud de los habitantes. “Todos los días tenemos que tragar polvo”, manifestó, al referirse a las dificultades cotidianas de transporte y acceso.
Asimismo, señaló que incluso el agua que consumen se ve afectada por estas condiciones. “Si hacemos hervir en sábado, se convierte ya en chocolate”, indicó, en alusión a la calidad del recurso hídrico disponible en la zona .
En materia de servicios básicos, el poblador afirmó que la comunidad no cuenta con agua ni luz eléctrica, situación que impacta directamente en la educación de los menores. “Todos tenemos hijos que estudian y queremos educar a sus hijos”, expresó, al advertir que estas carencias limitan el desarrollo de las familias.
El ciudadano también recordó un proyecto de electrificación impulsado en 2014, que —según su versión— no fue concluido por las autoridades posteriores. Este antecedente fue mencionado como evidencia de compromisos incumplidos que se mantienen en el tiempo.
¿Gestión en redes versus resultados en campo?
En su intervención, el poblador cuestionó además la estrategia comunicacional de la municipalidad. “Qué lindo es programar, qué lindo publicar en las redes sociales, en TikTok y Facebook”, señaló, al contrastar la actividad digital con la falta de obras concretas en la comunidad .
El reclamo incluyó un llamado directo al alcalde. “Póngase la mano al pecho”, expresó el vecino, quien insistió en que su intervención no buscaba faltar el respeto, sino evidenciar una situación que —según afirmó— es vivida diariamente por los pobladores.
La intervención concluye con una interpelación abierta a la autoridad local sobre el balance de los cuatro años de gestión. “¿Han servido al pueblo?”, cuestionó el ciudadano. La respuesta institucional a este tipo de demandas marcará el curso de la relación entre la municipalidad y las comunidades rurales que, según el testimonio, siguen esperando soluciones concretas.







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