Corte iniciado el 23 de marzo a las 04:00 afectó a más de 200 mil usuarios en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca
El servicio de agua potable se restableció la tarde del 25 de marzo en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, luego de un corte que se prolongó por casi 72 horas desde las 04:00 del 23 de marzo. La EPS Seda Huánuco informó que el suministro se reanudó desde las 14:00 de manera progresiva, tras superar una emergencia que —según su gerente general, Mirco Félix Jurado Dueñas— fue provocada por lluvias intensas en los cerros que arrastraron sedimentos hacia el sistema de captación.
El funcionario explicó que las precipitaciones generaron el ingreso de lodo, tierra y material sólido hacia la bocatoma ubicada en Cancha, así como al canal de conducción principal, lo que terminó por obstruir el flujo de agua. “Se trata de un evento natural imposible de evitar”, sostuvo Jurado Dueñas, al precisar que la acumulación de sedimentos paralizó el abastecimiento hacia una población que supera los 200 mil habitantes en las tres jurisdicciones afectadas.
Según detalló, la limpieza del sistema obligó a realizar trabajos manuales en distintos tramos, debido a que la magnitud de la obstrucción impedía el uso de mecanismos convencionales. Estas labores se extendieron por más de 48 horas continuas, retrasando el restablecimiento inicialmente previsto y prolongando el corte total del servicio durante 3 días consecutivos, con impactos directos en al menos 15 sectores urbanos.
Trabajos manuales y sistema bajo presión
Jurado Dueñas indicó que, tras la reapertura del canal en la bocatoma, el agua volvió a ser conducida hacia las plantas de tratamiento 1 y 2, que hasta el cierre de la jornada del 25 de marzo operaban cerca del 70 % de su capacidad. Este nivel de funcionamiento permitió iniciar una recuperación progresiva del servicio, priorizando zonas bajas y avanzando hacia sectores intermedios y altos, donde el abastecimiento suele demorar varias horas adicionales.
El gerente reconoció que la paralización por más de 2 días generó un escenario crítico para miles de usuarios, especialmente en zonas altas, donde el impacto del desabastecimiento fue más severo. En paralelo, la empresa desplegó un plan de contingencia que incluyó el uso de camiones cisterna en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, además de la coordinación con el Gobierno Regional y municipios para atender centros de salud, colegios y otras instituciones.
Como parte de las medidas de emergencia, la empresa habilitó 2 pozos tubulares en Pillco Marca y distribuyó agua en bidones en distintos puntos de la ciudad. Según Jurado Dueñas, estos puntos funcionaron como centros de recarga para las cisternas, que recorrieron diversas zonas durante los días 23, 24 y 25 de marzo. Sin embargo, admitió que la cobertura no fue suficiente frente a la magnitud del problema.
Crisis reabre debate sobre infraestructura antigua
El episodio ha reactivado cuestionamientos ciudadanos sobre la capacidad del sistema de abastecimiento, que depende de un canal de conducción con una antigüedad estimada de entre 60 y 70 años. Dirigentes vecinales de Amarilis señalaron que esta infraestructura, originalmente diseñada para riego, presenta filtraciones, pérdidas y riesgos de contaminación tras décadas sin renovación integral.
La discusión no es nueva. En los últimos 90 días, la ciudad ha registrado al menos 3 interrupciones significativas del servicio, mientras que en los últimos 2 años se han reportado limitaciones en la ejecución de proyectos de inversión hídrica. A ello se suma un crecimiento urbano sostenido de más del 20 % en la última década, lo que incrementa la presión sobre un sistema que no ha sido modernizado en proporción a la demanda.
Desde la ciudadanía, las críticas también apuntan a la facturación del servicio. Usuarios denunciaron cobros completos en recibos mensuales pese a interrupciones de entre 12 y 24 horas semanales en meses anteriores, lo que ha generado reclamos por una revisión tarifaria acorde a la calidad del suministro.
El gerente de Seda Huánuco insistió en que la emergencia respondió a factores externos y no a una negligencia deliberada, y pidió comprensión a la población ante un evento que calificó como excepcional. Sin embargo, tras un corte de casi 72 horas que afectó a más de 200 mil personas, el foco se desplaza ahora hacia las decisiones estructurales que deberán tomarse sobre un sistema que combina fenómenos naturales, infraestructura envejecida y creciente presión urbana.







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