El parque Amarilis debería ser un refugio para las familias, no un espacio donde la recreación conviva con basura, desorden, ambulantes entre juegos infantiles y alumbrado público apagado. Huánuco tiene pocos lugares abiertos para trotar, jugar, descansar o llevar a los niños. Precisamente por eso, su deterioro no puede tratarse como un problema menor.
Lo que ocurre allí revela una vieja falla de gestión: se inauguran, se usan y luego se abandonan los espacios públicos. Una pista para trotar, canchas deportivas, juegos recreativos y áreas verdes pierden valor cuando no hay limpieza, control, mantenimiento ni seguridad básica. El parque no necesita discursos; necesita presencia municipal efectiva.
Los vecinos han advertido que desde hace más de una semana no funciona el alumbrado en zonas donde juegan los niños. Ese dato basta para exigir reacción inmediata. Un parque oscuro deja de ser familiar y se convierte en un riesgo. No se puede esperar a que ocurra un accidente para recién mirar lo evidente.
También preocupa la presencia desordenada de ambulantes entre los juegos infantiles. El comercio popular merece orden, no persecución; pero ningún interés económico puede estar por encima de la seguridad de los niños. La autoridad debe recuperar el equilibrio: permitir actividad económica donde corresponda y proteger las zonas de recreación.
El problema de las palomas, la suciedad en techos y bancas, y los juegos con deficiencias en su construcción completan un cuadro de descuido que afecta directamente a los visitantes. No se trata de estética. Se trata de salud, seguridad y respeto por los ciudadanos.
Diario Ahora considera que el parque Amarilis debe ser atendido con urgencia. La gestión que está por irse aún tiene responsabilidad sobre lo que deja. Y dejar un espacio público deteriorado, inseguro y sin mantenimiento sería una muestra más de indiferencia frente a la vida cotidiana de la población.
Huánuco necesita menos abandono y más cuidado de lo común. El parque Amarilis no pertenece a una gestión municipal: pertenece a las familias que lo usan todos los días. Por ellas, las autoridades deben actuar ahora.










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