Huánuco no enfrenta solo cortes de agua. Enfrenta una crisis de respeto. Seda Huánuco y OTASS han permitido que un servicio esencial llegue tarde, mal, con explicaciones insuficientes y, en muchos casos, con recibos que la población percibe como injustos frente a la calidad real del servicio que recibe.
El agua potable no es un favor de una empresa ni una concesión de un funcionario. Es una obligación pública y un derecho básico para vivir con dignidad. Cuando una familia abre el caño y no encuentra agua, cuando debe esperar horas o días para la reposición, cuando se entera por redes sociales de un corte que ya empezó, el problema deja de ser técnico y se convierte en maltrato ciudadano.
Seda Huánuco no puede seguir administrando la paciencia de la población como si fuera infinita. La ciudadanía paga por un servicio, no por excusas. Y si además existen cuestionamientos por cobros excesivos, mediciones dudosas o medidores que no reflejarían el consumo real, la empresa tiene la obligación de transparentar, revisar y corregir. No basta con cobrar. También hay que responder.
El problema no se reduce a un gerente ni a una persona que pide su salida. Esa sería una lectura cómoda y limitada. Lo que está en discusión es un modelo de gestión que no está dando resultados. Si los cortes se repiten, si las reposiciones llegan tarde, si la comunicación falla y si los usuarios sienten que pagan más por menos servicio, entonces la crisis ya no puede maquillarse con reuniones.
OTASS también debe asumir su responsabilidad. Si está presente en Seda Huánuco, debe demostrar para qué sirve su intervención. La supervisión no puede ser un membrete ni una visita protocolar. Cinco años de presencia, según la información difundida, no pueden terminar en diagnósticos repetidos mientras la ciudad sigue viviendo con incertidumbre por el agua.
Huánuco necesita respuestas concretas: un plan de contingencia público, cronograma de inversiones, explicación técnica de los cortes, revisión de cobros cuestionados, fiscalización de medidores y responsables identificables. La ciudadanía no necesita frases generales; necesita saber cuándo tendrá agua, por qué se cortó, quién responde y qué se hará para que no vuelva a ocurrir.
Diario Ahora considera que el servicio de agua potable en Huánuco exige una corrección urgente. No se trata de defender a una autoridad, atacar a otra o convertir a un dirigente en protagonista. El protagonista debe ser el usuario: la madre que cocina sin agua, el comerciante que pierde ventas, el adulto mayor que carga baldes, el barrio que espera sin información.
La dignidad de una ciudad también se mide en sus servicios básicos. Y hoy Seda Huánuco está fallando en esa medida elemental. Si sus autoridades y OTASS no son capaces de garantizar un servicio transparente, oportuno y justo, entonces deben explicar por qué siguen en sus cargos. Huánuco no puede seguir pagando por una gestión que no le garantiza lo mínimo.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.