La alta informalidad en las construcciones de Lima vuelve a encender las alertas ante un eventual sismo de gran magnitud. El geotecnista Andrey Domínguez, secretario académico de Ingeniería Civil de la Universidad de Lima, advirtió que alrededor del 70 % de las edificaciones en la capital han sido levantadas de manera informal, sin diseño profesional ni supervisión técnica adecuada.
Según el especialista, esta situación significa que solo un 30 % de las viviendas cuenta con la intervención de ingenieros, control normativo y criterios constructivos que permitan reducir riesgos estructurales. La advertencia cobra mayor relevancia luego de los recientes movimientos telúricos registrados en otros países de la región, que recuerdan la exposición permanente del Perú al peligro sísmico.
Domínguez explicó que una vivienda informal no necesariamente falla por el sismo en sí, sino por deficiencias acumuladas: suelos inadecuados, materiales de baja calidad, ampliaciones sin cálculo estructural, columnas mal diseñadas o construcciones levantadas en zonas vulnerables. Todo ello coloca a miles de familias en una condición de riesgo, especialmente en distritos donde la autoconstrucción ha crecido sin planificación urbana.
El problema no solo es técnico, sino también social. Muchas familias construyen progresivamente por necesidad económica, sin acceder a asesoría profesional. Sin embargo, los especialistas advierten que prevenir siempre será menos costoso que reconstruir después de una tragedia.
Ante este panorama, se plantea reforzar la fiscalización municipal, promover programas de asistencia técnica para viviendas existentes y facilitar el acceso a la construcción formal. Lima, ubicada en una zona sísmica activa, necesita pasar de la reacción a la prevención antes de que un terremoto ponga a prueba su fragilidad urbana.








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