El terrorismo global vio su nivel más bajo en casi 20 años durante 2025, con 5.582 víctimas. Sin embargo, un informe alerta de un posible y preocupante repunte mundial.
El Global Terrorism Index (GTI), publicado por el Institute for Economics & Peace (IEP), reveló que en 2025 los ataques terroristas y muertes alcanzaron su mínimo histórico en casi dos décadas. Se registraron 5.582 fallecidos, un descenso del 28% respecto a 2024, con 2.944 ataques, 22% menos.
Según la investigación publicada por El País, este informe anual del IEP, una entidad australiana con 17 años de trayectoria, proporciona una visión crítica sobre la evolución del terrorismo, destacando tanto los logros en la contención como las amenazas latentes en un entorno geopolítico cada vez más volátil y fragmentado a nivel global.
El Terrorismo Global Retrocede: 5.582 Vidas Salvadas en 2025
El año 2025 marcó un hito significativo en la lucha contra el terrorismo mundial, registrando el número más bajo de víctimas fatales en casi dos décadas. El Global Terrorism Index, en su decimotercera edición, reportó solo 5.582 decesos, una reducción notable del 28% en comparación con las cifras de 2024. Este descenso se atribuye, en parte, a la disminución de atentados masivos, los contundentes resultados de las campañas antiterroristas en focos críticos como Irak, Siria y Afganistán, y un cambio táctico por parte de grupos insurgentes en el Sahel. Estos grupos, que operan en una región afectada por al menos 30 conflictos activos, han optado por estrategias de bloqueo económico y socavamiento de la capacidad estatal, enfocándose en la cooptación de la población local en lugar de ataques letales, lo que representa un giro estratégico clave. Steve Killelea, fundador y presidente ejecutivo del IEP, subraya la fragilidad de estos avances, advirtiendo que el colapso de las normas internacionales y el deterioro de las condiciones económicas podrían borrar una década de esfuerzos.
¿Es Esta Calma un Engaño o una Victoria Duradera para el Mundo?
A pesar de las cifras alentadoras de 2025, el IEP lanza una seria advertencia: la calma podría ser solo un "respiro temporal" y no el inicio de una tendencia sostenible. Hace diez años, el terrorismo alcanzó un pico de letalidad con 10.882 fallecidos, y en 2023, debido a los ataques de Hamás en Israel, se registraron 8.654 víctimas. Desde entonces, la curva había descendido, pero la emergencia de nuevos conflictos mundiales genera preocupación. La polarización política extrema y la radicalización de jóvenes a través de Internet son factores que, según el IEP, difícilmente cederán y continúan siendo un caldo de cultivo para la violencia. Se estima que más del 70% de la radicalización juvenil hoy inicia en plataformas digitales. La persistencia de estos elementos, sumada a la inestabilidad global, plantea la pregunta crucial de si el mundo realmente está más seguro o si se encuentra al borde de un repunte aún más complejo.
La Lucha Global Contra el Terror: Un Mosaico de Estrategias Regionales
El mapa del terrorismo global experimentó cambios significativos. Pakistán ahora encabeza la lista de los 10 países más impactados, debido a un alarmante incremento de ataques letales por parte del TTP en su frontera con Afganistán, una zona de difícil control. La región del Sahel, que incluye a Burkina Faso, Níger, Nigeria y Malí, sigue siendo un epicentro con una presencia terrorista creciente. La clasificación se completa con naciones como Siria, Somalia y la República Democrática del Congo, sumándose Colombia, que reingresa tras 12 años, afectada por disputas territoriales de grupos armados ilegales. Israel, cerrando el listado, enfrenta una situación precaria; el informe advierte que grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes, con bases en Líbano, Siria y Yemen, podrían aprovechar la inestabilidad para expandir sus operaciones. Estos 85 países han experimentado algún tipo de atentado terrorista en los últimos cinco años, evidenciando que el desafío es universal.
¿Por Qué Occidente Ve un Preocupante Repunte del 280% en Víctimas?
La paradoja de la reducción global de ataques se agudiza al observar las cifras de Occidente. En 2025, las muertes por atentados terroristas en esta región aumentaron un alarmante 280%, cobrando la vida de 57 personas. Este incremento se manifestó en trágicos eventos como el ataque en Bondi Beach, Australia, que dejó 15 víctimas mortales, y el atropello con un camión en Nueva Orleans, que resultó en 14 decesos. El IEP señala que las causas de este preocupante auge, incluyendo la polarización política y la radicalización juvenil a través de Internet, son “poco probables” de disminuir. El número de ataques cibernéticos patrocinados por grupos extremistas ha crecido un 45% desde 2020, evidenciando una nueva dimensión de la amenaza en el mundo digital y cómo la inestabilidad se manifiesta en contextos aparentemente más seguros.
Riesgos Geopolíticos: Irán y el Costo de la Inestabilidad Regional
La publicación del informe "La guerra de Irán y la amenaza del terrorismo internacional" por el IEP esta semana proyecta una sombra sobre la aparente mejora global. Este análisis evalúa los riesgos de una guerra abierta en Oriente Próximo, afirmando que la ofensiva iniciada el 28 de febrero incrementó sustancialmente el peligro de atentados terroristas por parte de las redes proxy de Irán, como Hamás, Hezbolá y los hutíes, a nivel mundial. El IEP advierte que Irán corre el riesgo de convertirse en un "caldo de cultivo" para milicias terroristas si se desestabiliza y se convierte en un Estado fallido, al igual que sucedió en Irak, Afganistán, Siria y Libia tras cambios de régimen. Los continuos asesinatos de líderes políticos y militares en Irán podrían desorganizar la comunicación con grupos insurgentes, llevándolos a actuar de forma autónoma e impredecible, amplificando la amenaza que ya ha generado pérdidas económicas globales por más de 100 mil millones de dólares solo en la última década.
2025: ¿Un Breve Respiro Antes de la Tormenta Global?
Los datos de 2025, aunque positivos, son vistos por el IEP como una tregua efímera más que como un cambio de tendencia duradero. La fractura del orden mundial y el deterioro geopolítico en lo que va de 2026, con más de 60 millones de personas desplazadas por conflictos, sugieren que la situación podría empeorar. Los conflictos regionales, como la guerra de Irán, son factores clave que podrían revertir los logros obtenidos con tanto esfuerzo contra el terrorismo durante la última década. La vida útil promedio de un grupo terrorista ha pasado de 8 años a 12 años en las últimas dos décadas, un indicador de su mayor resiliencia. Este escenario complejo demanda una vigilancia constante y estrategias globales coordinadas para evitar un resurgimiento masivo de la violencia extremista, más allá de los avances temporales en ciertas regiones.
¿Qué Sigue para la Seguridad Global Ante un Mundo Fracturado?
El panorama global actual, con sus contradicciones y advertencias, deja una pregunta abierta fundamental sobre el futuro de la seguridad internacional. La aparente disminución del terrorismo en 2025 es un logro frágil, amenazado por la inestabilidad creciente en Oriente Próximo, la radicalización en Occidente y un orden mundial cada vez más fracturado. El IEP identifica cuatro vectores principales de amenaza si la situación en Irán se agrava: agentes directos de la Guardia Revolucionaria, intermediarios criminales, redes de células latentes y atacantes solitarios. Este complejo entramado de riesgos subraya la necesidad urgente de una reevaluación de las políticas de seguridad y de un enfoque integral que aborde no solo los síntomas sino también las causas profundas del terrorismo. ¿Podrá la comunidad internacional consolidar los avances o veremos un resurgimiento de la violencia que borre los sacrificios de estos años? La respuesta dependerá de la capacidad global para actuar de manera coordinada y preventiva.
Crédito de imagen: Fuente externa










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