El estado mexicano de Sinaloa tiene desde esta semana nueva gobernadora, Graciela Domínguez Nava, en una prolongada crisis política desatada por la segunda renuncia de Rubén Rocha Moya, acusado de presuntos nexos con el crimen organizado, y la sospecha de que la presidenta Claudia Sheinbaum negociaría su extradición a Estados Unidos, según informó RPP Noticias.
Sheinbaum pidió este lunes que el reemplazo de Rocha Moya, de su mismo partido, al frente del Gobierno de Sinaloa tenga “capacidad, honestidad, profesionalismo y entrega al pueblo”, al subrayar que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación”.
“Yo me enteré por la publicación del propio gobernador. No tuve ningún conocimiento previo de que él quisiera regresar a ejercer sus funciones en el estado de Sinaloa. La verdad no me parecía pertinente, por decirlo menos”, señaló la mandataria.
El regreso de Rocha Moya y el temor a la extradición
El gobernador, separado de su cargo por las acusaciones de EE.UU. sobre sus presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa, regresó el pasado 21 de agosto por “miedo” a que la mandataria mexicana utilizara su posible extradición como moneda de cambio y finalmente lo pusiera a disposición de las autoridades estadounidenses.
“Rocha Moya calculó que una medida de compensación habría sido su cabeza”, asegura a EFE David Saucedo, experto en seguridad.
Ante tal panorama, Rocha Moya, allegado a López Obrador, decidió retomar de manera “unilateral” el cargo para obtener fuero, una protección legal que impide que los gobernadores “sean investigados, detenidos o llamados a comparecer”, recordó.
Al tomar esta decisión, el afiliado al partido oficialista recibió, además de un aislamiento político por parte de Morena y la presidenta, a emisarios que, según Saucedo, le comunicaron que “si no presentaba su dimisión a la gobernatura, lanzarían un juicio de desafuero en su contra desde el Congreso federal, así como una investigación penal y su posible extradición”.
“Rocha Moya acepta su segunda salida de la gobernatura a cambio de no ser extraditado, lo que no se negoció fue la sucesión”, afirma el especialista.
El perfil de Graciela Domínguez Nava
Graciela Domínguez Nava fue aprobada como la nueva gobernadora interina de Sinaloa tras una votación en el Congreso local. Esta designación se da en un contexto donde Rubén Rocha Moya solicitó por segunda vez una licencia temporal después de haber regresado al cargo por poco más de 30 horas, desatando una crisis dentro del oficialismo.
Domínguez Nava obtuvo en 2024 la diputación federal por el Distrito 1 de Sinaloa con el 71.24% de los votos, la cifra más alta entre los candidatos de su estado en esa elección, superando al abanderado de la coalición opositora Juan Alfonso Mejía López, que se quedó en 21.17%.
Nacida el 18 de febrero de 1976, Domínguez Nava estudió Sociología en la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde también fue consejera estudiantil universitaria, y ejerció como subdirectora de Vinculación y docente en la Universidad Tecnológica de Escuinapa. Antes de entrar de lleno a la política, participó en movimientos sociales: la defensa de pescadores sinaloenses, la protección del patrimonio familiar de derechohabientes del Infonavit y la causa de los desplazados por la construcción de la presa Picachos.
Su carrera partidista arrancó en 1999 dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde fue consejera estatal, delegada nacional, candidata suplente al Senado de la República e integrante del comité municipal en Culiacán. De 2004 a 2007 coordinó la Comunicación y Vinculación Social de la fracción del PRD en la LVIII Legislatura del Congreso de Sinaloa.
En 2007 llegó al Congreso local como diputada de la LIX Legislatura, donde coordinó el grupo parlamentario del PRD. De 2011 a 2012 fue jefa de la Unidad de Atención a los Afectados de la Presa Picachos en el Ayuntamiento de Mazatlán.
En 2013 dejó el PRD y se incorporó a Morena. Cinco años después regresó al Congreso local como diputada de la LXIII Legislatura (2018-2021), donde presidió la Junta de Coordinación Política y la Comisión de Fiscalización, y coordinó la bancada morenista.
El 1 de noviembre de 2021, al asumir Rocha Moya la gubernatura, la designó titular de la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa. Permaneció en el cargo hasta el 23 de febrero de 2024, cuando renunció para competir por la diputación federal.
En la LXVI Legislatura de la Cámara de Diputados, que arrancó el 1 de septiembre de 2024, asumió la secretaría de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción e integró las comisiones de Educación y de Pesca. En junio de 2026 solicitó licencia indefinida para participar en el proceso interno de Morena rumbo a la gubernatura de 2027.
La crisis de violencia en Sinaloa
Sinaloa, en el noroeste de México, registra una persistente crisis de violencia impulsada por la pugna interna entre facciones de este grupo del crimen organizado, con miles de homicidios y desapariciones acumulados desde que inició el conflicto a finales de 2024.
El Gobierno federal busca con Graciela Domínguez un nuevo perfil para la gubernatura interina, a diferencia de lo ocurrido con la gestión de Yeraldine Bonilla Valverde, quien fungió como mano derecha de Rocha Moya al asumir el cargo a inicios de mayo, cuando el gobernador pidió licencia por primera vez.
“Lo que busca el Gobierno es desmantelar todo el dominio político, empresarial y caciquil de Rocha Moya en Sinaloa”, apuntó Saucedo sobre el político, quien, desde el presunto secuestro y detención del narcotraficante Ismael ‘El Mayo’ Zambada en 2024, está en la mira de las autoridades estadounidenses por su supuesta colaboración con el Cártel de Sinaloa.










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