Rumania, país miembro de la OTAN y la Unión Europea, cambió su estrategia frente a las incursiones de drones rusos: desde el 24 de julio ha derribado tres aeronaves no tripuladas que ingresaron a su espacio aéreo, aplicando por primera vez una ley aprobada en mayo de 2025 que autoriza la interceptación y neutralización de estos artefactos.
La medida, que incluyó el uso de cazas F-16, derivó en la expulsión de un empleado de la embajada rusa en Bucarest y en una advertencia de Moscú, que calificó las acusaciones de “completamente infundadas” y aseguró que el hecho “no quedará sin respuesta”.
Una ley que dormía y ahora se aplica
La Ley sobre el Control del Uso del Espacio Aéreo Nacional, aprobada en mayo de 2025, permite neutralizar drones mediante bloqueo de señales o, como último recurso, con fuerza cinética. Hasta la semana pasada, Rumania no la había ejecutado, pese a que al menos 19 drones han ingresado a su espacio aéreo solo este año y se han registrado 50 incidentes de avistamientos o caída de fragmentos, según el Ministerio de Defensa rumano.
El presidente Nicusor Dan calificó la situación como “inadmisible e intolerable” y señaló que las violaciones al espacio aéreo rumano son también violaciones al espacio de la OTAN y la UE.
El detonante: ataques rusos cerca de Odessa
El Estado Mayor del Ejército rumano indicó que los ataques rusos alrededor del puerto ucraniano de Odessa se intensificaron antes de la temporada de cosecha, aumentando la presión sobre las rutas energéticas y comerciales del Mar Negro. Rumania comparte 650 kilómetros de frontera terrestre con Ucrania y está particularmente expuesta a estos incidentes.
En mayo de este año, un dron ruso que se dirigía a Ucrania se desvió e impactó contra un edificio de departamentos en la ciudad portuaria de Galati, causando heridas a una mujer y su hijo, lo que encendió las alarmas sobre una posible extensión del conflicto.
Un cambio de postura en la OTAN
Analistas militares consideran que la decisión de Bucarest refleja un cambio de actitud no solo de Rumania, sino de toda la Alianza Atlántica. “Hasta ahora, probablemente fue una decisión aliada en la OTAN no responder con potencia de fuego, porque suponía un peligro de escalada. Creo que no es solo un cambio de actitud de Rumania, creo que es un cambio de actitud en la OTAN”, señaló Radu Tudor, analista militar citado por la agencia AP.
El ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, afirmó en Facebook que la política de defensa del espacio aéreo “ha llegado para quedarse” y que Rumania “seguirá defendiendo firmemente su soberanía”.
La respuesta rusa y las tensiones diplomáticas
La Cancillería rumana citó al embajador ruso en Bucarest el 27 de julio para presentar una protesta formal. La canciller Oana Toiu escribió en X que los fragmentos de drones recuperados y la investigación de la Fiscalía “confirman su origen ruso más allá de toda duda”.
Posteriormente, Rumania expulsó a un funcionario de la delegación diplomática rusa. La embajada rusa respondió negando haber dirigido drones de combate hacia territorio rumano y prometió que “una expulsión no provocada de un empleado ruso no quedará sin respuesta”.
Rumania también se ha adherido al programa SAFE de la UE, un instrumento de financiación para gasto militar, y junto con Polonia adquirió sistemas MEROPS para derribar drones. El coronel del Ejército estadounidense Martin O'Donnell, portavoz de la OTAN, indicó que la Alianza adquiere activamente interceptores basados en tierra para mejorar las capacidades de defensa aérea en el flanco oriental, desde Noruega hasta Turquía.










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