El antiguo pueblo de Río Tinto, en la provincia de Huelva, desapareció entre 1984 y 1986 bajo los estériles —piedra sin cobre ni plata— de una mina explotada desde la Edad del Bronce. En ese núcleo, surgido en el siglo XVIII al calor de la reactivación minera, se disputó el 16 de agosto de 1873, durante las fiestas de San Roque, el partido que la Federación Española sitúa como el primero jugado en suelo español. Fernando Durán, uno de los dos o tres supervivientes que aún pueden contar cómo era la vida allí, guarda la única llave de un edificio vacío en el que una maqueta reconstruye casa por casa el pueblo donde nació.
De la Corona al capital británico
La explotación moderna de la mina arranca en 1725, cuando la Corona, bajo el reinado de Felipe V, la rehabilitó con el ingeniero sueco Liebert Wolters al frente. En el derecho minero de la época, el subsuelo era regalía real —el llamado "quinto real"—, de modo que ninguna explotación de metales era posible sin concesión estatal. La mina siguió siendo del Estado, con arriendos a particulares como el Marqués de Remisa a mediados del siglo XIX, hasta que en 1873 se vendió a capital británico y nació la Rio Tinto Company Limited.
Con los ingenieros llegaron sus costumbres: cricket, golf, lawn-tenis y un juego de balón que en España aún no tenía nombre propio. Junto al pueblo minero creció el barrio inglés de Bella Vista, construido hacia 1881, donde todavía se conserva la primera mesa de billar de Andalucía. En la aldea anexa de La Naya se levantó incluso una iglesia evangélica y un sistema propio para convertir los residuos fecales en abono.
Mackay y el primer partido
El médico escocés William Alexander Mackay, impulsor del Recreativo de Huelva, llegó a la ciudad en 1883 llamado por su hermano mayor, médico también en Riotinto. Los cinco hijos de Mackay murieron por una enfermedad hereditaria de su esposa y él se quedó solo. Fue quien organizó los primeros partidos como terapia para sus pacientes mineros, antes de fundar el club con el gerente de la gasística local, Charles Adam.
A los onubenses de la época les chocó ver a ingleses corriendo en pantalón corto tras un balón —hubo madres que apartaban a sus hijos de la zona—, hasta que los propios mineros españoles empezaron a pedir jugar. En 1878 nacería el Riotinto English Club, germen del Rio Tinto FC y, en 1889, el Recreativo de Huelva, decano oficial del fútbol nacional.
La disputa por la cuna del fútbol
Vigo no está de acuerdo. El historiador gallego José Ramón Cabanelas encontró en la hemeroteca de un periódico gallego fundado en 1853 una crónica de 1876 que ironizaba sobre los empleados del Cable Inglés: "pescan, cazan, fuman, pintan y juegan a la pelota según su uso y manera." Esos técnicos del telégrafo transatlántico, instalados en Vigo desde mayo de 1873, jugaban en el Malecón con marineros de paso, según su hipótesis, antes incluso de que los mineros de Huelva fundaran club alguno.
Ni Riotinto ni Vigo agotan la lista. En Vilagarcía de Arousa, un coleccionista local situó el origen en una crónica de 1873 que menciona a marineros del buque Go-Go jugando con un balón al llegar a la villa gallega. El historiador Bernardo Salazar zanjó la disputa con una idea que sirve para las tres teorías: que no exista registro escrito no prueba que el juego no se jugara antes en otro sitio.
La polémica sigue viva. En 2023, cuando un vídeo viral reivindicó a Vigo como cuna del fútbol español, la cuenta oficial del Recreativo respondió sin matices: "CUNA DEL FÚTBOL EN ESPAÑA." El historiador Alejandro Quiroga concede el hallazgo gallego, pero recuerda que solo Riotinto derivó en un club estable. En Vigo el rastro se pierde hasta el Fortuna de 1905.
Una mina que sigue activa
Antes de tragarse el pueblo entero, la mina llevaba un siglo comiéndose sus alrededores, aldea por aldea. Río Tinto llegó a superar los 10.000 habitantes en pleno apogeo británico y los hogares contaban con electricidad y bañeras cuando ambas cosas eran un lujo en la España rural. Sus vecinos se trasladaron poco a poco a la localidad vecina, hoy Minas de Riotinto, que sigue viviendo del cobre y apenas cuenta con 3.698 habitantes.
De Riotinto también conviene recordar otro hito: el 4 de febrero de 1888, el Ejército disparó contra mineros y familias que protestaban por los humos tóxicos de las teleras a cielo abierto, en lo que se considera la primera protesta ecologista de España. La compañía reconoció 45 muertos; la tradición popular local eleva la cifra a más de 300. Años antes de la masacre, en 1873, la I República española vendió por 93 millones de pesetas no solo los derechos mineros sino también "el suelo y el espacio aéreo", tras una subasta donde nadie pujó.
La mina sigue activa: en el primer trimestre de 2026 produjo 9.939 toneladas de cobre, según Atalaya Mining. El parque ferroviario puede visitarse al completo, con un tour de seis horas y 26 euros que incluye el museo minero en la antigua casa 21, el ferrocarril minero, la mina Peña de Hierro y Corta Atalaya. Entretanto, la NASA sigue probando en el paraje, por su parecido químico con Marte, vehículos como el Curiosity antes de enviarlos al planeta rojo.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.