La Fiscalía General de Pensilvania presentó cargos penales contra 14 personas tras desmantelar una red de narcotráfico que operaba en el entorno de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State), en State College, Estados Unidos. La investigación determinó que, entre 2023 y 2024, miembros veteranos y exalumnos de fraternidades estudiantiles transportaron kilogramos de cocaína desde Nueva York y Filadelfia para procesarla y distribuirla entre la comunidad universitaria, según el diario The Wall Street Journal (WSJ).
Los líderes de la organización alteraron el proceso de iniciación de los aspirantes y convirtieron los rituales de integración en una cadena de montaje clandestina. En las universidades estadounidenses, las fraternidades reúnen a estudiantes que suelen residir en casas privadas dentro o cerca del campus. El periodo de incorporación se denomina pledging, y en él los candidatos deben cumplir tareas asignadas por los veteranos. Esas pruebas, conocidas como novatadas, fueron instrumentadas en este caso para la comisión de delitos graves.
Reclutamiento y cadena de montaje en el sótano
De acuerdo con el informe del WSJ, basado en testimonios ante un gran jurado y denuncias policiales, uno de los instigadores del esquema en la fraternidad Delta Upsilon fue Thomas Robinson, un estudiante de 22 años que se desempeñaba como educador de nuevos miembros. En marzo de 2024, Robinson ordenó a los aspirantes acudir a tiendas Walmart para adquirir una mesa plegable de plástico, bandejas de vidrio, gafas de protección, mascarillas y cientos de bolsitas plásticas.
En la habitación del estudiante, los novatos aprendieron a desmenuzar bloques de cocaína, mezclar la sustancia con suplementos de creatina y sellar más de 200 dosis individuales en jornadas que se extendieron por dos días. Para el semestre de otoño de 2024, Robinson perfeccionó el método de selección de sus colaboradores en el sótano de la casa de la fraternidad: evaluó la firmeza de las manos de los aspirantes mediante pruebas de pulso para verificar quiénes podían realizar el pesaje con precisión y exigió a los seleccionados la firma de acuerdos de confidencialidad, que luego rompía y desechaba antes de encomendarles el empaquetado.
‘El Padrino’ y la red entre fraternidades
Las pesquisas de la Fiscalía General de Pensilvania y el Departamento de Policía de State College, denominadas ‘Operación Drogas Ilimitadas’, establecieron que la cúpula de la organización estaba encabezada por Agostino Abbatiello, un exalumno de la fraternidad Sigma Chi conocido en el campus como ‘el Padrino’ y señalado como el principal proveedor de cocaína de la universidad. Abbatiello amplió el negocio reclutando a compañeros para viajar a Long Island, Nueva York, a recoger la mercancía, y operaba desde una filial de la fraternidad que funcionaba de forma independiente y sin supervisión institucional.
La red de distribución no se limitó a una sola fraternidad: extendió sus operaciones a través de cinco organizaciones estudiantiles, entre ellas Phi Kappa Theta, utilizada inicialmente para establecer contactos de compra de marihuana, el medicamento estimulante Adderall y cocaína. Las ventas se realizaban de manera directa entre estudiantes, compañeros de fraternidad y asistentes a eventos sociales en viviendas fuera del campus.
La intervención policial y el intento de ocultar pruebas
El operativo se intensificó en septiembre de 2024, cuando la Policía de State College reclutó a un informante confidencial que realizó compras controladas de cocaína a Robinson mediante coordinaciones por Snapchat y pagos por Venmo. El 13 de diciembre de 2024, los agentes allanaron la habitación de Robinson en la casa de Delta Upsilon, donde el estudiante se resistió al arresto hasta ser inmovilizado con una descarga Taser. En el lugar, la policía incautó cocaína, Adderall, marihuana, dinero en efectivo y una pistola calibre 45 cargada.
Tras la detención, las investigaciones revelaron un intento de ocultamiento de evidencias en el que intervino su entorno cercano. Según datos revelados por el WSJ, un compañero de fraternidad había enterrado una segunda caja fuerte con drogas y dinero en una zona boscosa a 30 minutos del campus, marcando la ubicación en Apple Maps. Días después de que Robinson fuera puesto en libertad bajo fianza, su padre, Paul Robinson, acudió al lugar junto al compañero de su hijo, desenterró la caja fuerte y la escondió en su vehículo para evitar su incautación.
Imputaciones y medidas institucionales
La Fiscalía General de Pensilvania formalizó cargos contra 14 personas. Los cinco principales acusados —Agostino Abbatiello, Thomas Robinson, Muhammad Huraibi, Lars Zeepvat y Robert Zanolla— enfrentan delitos graves por delincuencia organizada, conspiración y tráfico de productos derivados de actividades ilícitas. Ocho estudiantes afrontan cargos por delitos menores de posesión de sustancias y parafernalia, mientras que Paul Robinson fue procesado por manipulación de pruebas. Actualmente, ninguno de los 14 imputados permanece inscrito como estudiante en Penn State.
Como consecuencia de las investigaciones, la universidad y la organización nacional Sigma Chi aplicaron suspensiones a las filiales de las fraternidades involucradas, y la casa de estudios anunció el reforzamiento de los programas educativos para la prevención de novatadas en el campus.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.