China, Rusia, India y los demás miembros exigieron una salida diplomática al conflicto y rechazaron el uso de la fuerza.
Los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) reafirmaron su respaldo a la soberanía e integridad territorial de Irán y condenaron los ataques militares ejecutados contra territorio iraní, al considerar que vulneran el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
El pronunciamiento quedó incorporado en la Declaración de Biskek, aprobada durante la cumbre de jefes de Estado realizada entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre en la capital de Kirguistán. La decisión fue respaldada por los integrantes del bloque, entre ellos China, Rusia e India.
La organización expresó preocupación por la situación en Oriente Medio y advirtió sobre las consecuencias humanas y económicas de la escalada militar. También rechazó las medidas coercitivas unilaterales y defendió la resolución de los conflictos mediante negociaciones políticas y diplomáticas. El pronunciamiento reafirma los principios oficiales de la OCS.
La declaración representa un respaldo colectivo a Teherán en un momento de elevada tensión internacional. Sin embargo, el documento no establece compromisos de asistencia militar ni convierte a la OCS en una alianza de defensa automática para Irán.
El bloque sostuvo que ninguna nación debe intentar garantizar su propia seguridad a costa de la seguridad de otros Estados. Asimismo, defendió el respeto a la independencia, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos.
La OCS está integrada por China, Rusia, India, Irán, Pakistán, Bielorrusia y países de Asia Central. Su pronunciamiento otorga a Teherán un importante respaldo diplomático, aunque mantiene como posición oficial la búsqueda de una solución negociada y el cumplimiento del derecho internacional.









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