La magnitud de la tragedia ocurrida en Nepal continúa creciendo. Las autoridades actualizaron a 6.150 el número de personas desaparecidas tras las devastadoras inundaciones registradas el pasado 26 de agosto en el norte y centro del país, luego de incorporar cerca de mil nuevos nombres.
La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres explicó que la modificación responde a información recopilada en aldeas y comunidades que permanecieron incomunicadas. El balance todavía es provisional y podría cambiar conforme avancen las labores de búsqueda, recuperación e identificación de víctimas.
Hasta el momento, los equipos de emergencia han recuperado 1.403 cuerpos. Sin embargo, más de 520 corresponden a restos parciales, circunstancia que complica la determinación exacta del número de fallecidos. Miles de muestras de ADN fueron recogidas para compararlas con las proporcionadas por familiares.
El desastre comenzó con el desprendimiento de una enorme masa de hielo y rocas en el Himalaya. La avalancha descendió violentamente hacia el valle y provocó una riada cargada de agua, lodo y escombros que arrasó viviendas, comercios, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos.
Las operaciones enfrentan enormes dificultades debido al terreno montañoso, la acumulación de sedimentos y los daños en las vías de acceso. Muchas familias continúan buscando información sobre sus seres queridos y exigen mayor rapidez en las labores oficiales.
Además de la pérdida humana, Nepal afronta una reconstrucción gigantesca. Las primeras estimaciones señalan que el país necesitará más de 4.700 millones de dólares para recuperar la infraestructura y atender a las comunidades afectadas por una de las peores catástrofes de su historia reciente.










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