Un ciudadano estadounidense que aterrizó en el aeropuerto de Seattle procedente de España fue interceptado por agentes fronterizos con 8,4 kilos de carne de cerdo y 400 gramos de salchicha de venado sin declarar. El decomiso incluyó sobrasada, fuet, chorizo picante y dulce, y compango para fabada, buena parte adquirido en un supermercado Mercadona de Madrid. La sanción fue de 500 dólares y, además, perdió su membresía en el programa Global Entry. Era la segunda vez que le imponían una infracción de este tipo.
Qué es el Global Entry y por qué se pierde
El Global Entry es el carril rápido de la aduana estadounidense: los viajeros considerados de bajo riesgo, previamente investigados, evitan buena parte del control habitual al ingresar al país. Pertenecer a este programa no exime de declarar alimentos. De acuerdo con la información difundida, la primera infracción suele resolverse con un aviso o una multa, mientras que la reincidencia implica la pérdida definitiva del carné.
El motivo del decomiso no es gastronómico sino sanitario. En noviembre de 2025 apareció peste porcina africana en jabalíes de Cerdanyola del Vallès, el primer brote en España desde 1994. El virus no afecta a las personas, pero es letal para los cerdos. Como consecuencia, Argentina, Chile, México y Filipinas suspendieron la importación de jamones y chorizos españoles.
La vía comercial no cubre la maleta del viajero
Estados Unidos, a través del USDA y su brazo sanitario APHIS, reconoce el sistema de zonificación de la Unión Europea: solo restringe el producto de la zona afectada de Barcelona y mantiene la aceptación del cerdo español del resto del país por la vía comercial, con certificado sanitario. Solo en 2024, ese país importó más de 17.000 toneladas de cerdo español, equivalentes a casi 109 millones de dólares, en gran parte jamón curado de gama alta.
Ese permiso comercial no cubre el equipaje de un viajero. Para uso personal, el cerdo curado prácticamente nunca supera el filtro, provenga o no de una zona con brote, porque el pasajero no puede presentar la documentación que exige el reglamento. La vía casi siempre abierta es el producto envasado y esterilizado comercialmente, tipo lata. El queso, en comparación, tiene un margen claro: hasta 10 kilos por persona pasan sin problema como uso personal; por encima de ese límite se requiere un trámite de importación comercial.
Multas y controles: el costo de no declarar
Las multas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) por alimentos no declarados van de 300 a 1.000 dólares según el caso, y aumentan si hay reincidencia o intento de ocultar el producto. De media, la agencia intercepta más de 4.000 artículos agrícolas prohibidos cada día en todo el país, entre carne, plantas y restos de tierra.
Una confusión frecuente es creer que el problema comienza en el aeropuerto de salida. No es así: dentro de la Unión Europea, jamón, chorizo o lomo pueden viajar sin restricción sanitaria entre países miembros, porque comparten mercado único y normativa. Solo cuentan los límites de peso y tamaño que impone cada aerolínea, no la aduana. El control real llega al aterrizar fuera de la UE, y ninguna compañía aérea revisa el contenido de las maletas: esa tarea corresponde exclusivamente a la aduana de destino.
Otros casos: Australia, Florida y Los Ángeles
Episodios similares se han registrado con distintos protagonistas. En 2023, un joven español de 20 años se quedó sin visado en Australia por llevar en su maleta jamón, chorizo y caña de lomo envasados al vacío, tras la entrada en vigor de una normativa de bioseguridad. En marzo de 2026, un ciudadano ecuatoriano fue multado en el aeropuerto de Florida después de que un perro detector oliera tripa rellena de cerdo, ingrediente base del caldo de salchicha guayaquileño: el producto fue decomisado y destruido, con multa civil incluida.
En Los Ángeles, la CBP llegó a incautar 450 tamales de cerdo a un viajero mexicano que, además de no declararlos, mintió sobre la cantidad; la sanción subió a 1.000 dólares por sospecha de reventa. La Oficina de Aduanas sostiene que sus agentes aplican las normas de cuarentena del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. La campaña oficial se denomina 'Don't Pack a Pest' y busca prevenir el ingreso de plagas y enfermedades vegetales y animales que podrían dañar la industria agrícola del país.
Para el viajero que planee ingresar a Estados Unidos con productos cárnicos, la fuente recuerda que la vía casi siempre abierta es el producto envasado y esterilizado comercialmente, tipo lata, y que declarar alimentos es obligatorio incluso para miembros de Global Entry. El caso de Seattle sigue sin fecha exacta de ocurrencia en la información disponible, aunque se confirma que fue la segunda infracción del viajero y que ya perdió el beneficio migratorio.










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