La tensión en Medio Oriente se intensifica luego de que Israel confirmara la muerte del ministro iraní de Inteligencia, Esmail Jatib, en un bombardeo nocturno. El hecho se produce apenas un día después de que autoridades israelíes informaran la eliminación de Alí Larijani, influyente jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, lo que representa un nuevo golpe a la cúpula política y militar de la república islámica. Según declaró el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, el operativo formó parte de una estrategia más amplia que, de acuerdo con sus palabras, autoriza a las fuerzas armadas a atacar a dirigentes iraníes considerados objetivos. En esa línea, voceros militares indicaron que la ofensiva continuará. Escalada de amenazas y presión internacional Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, advirtió que los responsables “tendrán que pagar” por las muertes, mientras que el gobierno aseguró que las consecuencias del conflicto alcanzarán a nivel global. El canciller Abás Araqchi sostuvo que la crisis apenas comienza y podría afectar a distintos países sin distinción. En paralelo, el presidente Masud Pezeshkian alertó sobre posibles “consecuencias incontrolables” tras ataques a infraestructuras energéticas, en especial el estratégico yacimiento South Pars-North Dome. Este escenario ya impacta en los mercados, con un repunte en los precios del petróleo. Estados Unidos también juega un rol clave. Según se informó, el presidente Donald Trump busca apoyo internacional para reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán y fundamental para el comercio global de hidrocarburos. Funerales, ataques y señales de continuidad del conflicto En Teherán, miles de ciudadanos participaron en funerales de altos mandos fallecidos, en una muestra de duelo colectivo marcada por rituales tradicionales chiitas. Paralelamente, los Guardianes de la Revolución reivindicaron ataques contra territorio israelí que habrían dejado al menos dos muertos en Tel Aviv. Por su parte, la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, afirmó que Irán ha sido debilitado, aunque mantiene su estructura operativa. Hasta el momento, no hay señales de desescalada y la falta de canales diplomáticos activos complica cualquier intento de contención inmediata del conflicto.