Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que las plantaciones de eucalipto, que cubren el 30% de la superficie forestal del noroeste de España, actúan como un 'desierto verde' para la fauna, especialmente para las aves. La investigación, publicada en la revista Forest Ecology and Management, analizó 240 zonas de bosque atlántico autóctono y de eucalipto en el Parque Natural das Fragas do Eume, en Galicia. Aunque el estudio se centra en España, el eucalipto también está presente en Perú, donde se utiliza en reforestación y producción de madera, aunque no hay estudios locales similares.
Menos pájaros donde hay más eucaliptos
Según los resultados, cuanto mayor es la presencia de eucalipto, menor es la riqueza y abundancia de aves. Las especies más afectadas son las insectívoras y las que anidan en huecos de árboles viejos, como el pico picapinos o el carbonero. El estudio señala que el eucalipto no genera suficientes insectos para alimentar a estas aves, carece de sotobosque y se tala antes de que desarrolle cavidades aptas para la nidificación.
El impacto no se limita a las aves. Las hojas muertas de eucalipto liberan aceites y compuestos tóxicos que, al llegar a los cursos fluviales, dañan a los insectos acuáticos y anfibios, base de la cadena alimentaria de los ríos.
Un conflicto entre ecología y economía
La investigación documenta que, pese a que la Directiva Aves de la Unión Europea (2009/147) obliga a conservar las poblaciones de aves, esta norma se estaría incumpliendo en las zonas más 'eucaliptizadas' de Galicia y la cornisa cantábrica. El estudio recuerda que en 2017 el comité científico del Ministerio para la Transición Ecológica recomendó incluir al eucalipto en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, pero la propuesta fue rechazada.
Detrás de esa decisión hay un fuerte peso económico. Según el informe 'A Cadea Forestal-Madeira de Galicia 2025', elaborado por XERA, el sector del eucalipto genera en Galicia 2.500 millones de euros anuales y da empleo a más de 19.000 personas.
La solución: dejar franjas de vegetación sin talar
El estudio no propone erradicar el eucalipto, sino una solución de bajo costo: dejar franjas de vegetación silvestre sin talar dentro de las plantaciones. Esto permitiría que la flora autóctona se recupere y las aves regresen. La medida ya ha demostrado ser efectiva en otros contextos europeos.
Los investigadores advierten que el estudio se realizó en un único bosque y se centró exclusivamente en aves, por lo que los resultados no son necesariamente extrapolables a todas las especies. No obstante, concluyen que cubrir el 30% de los montes con eucalipto tiene un 'peaje biológico serio'.
Contexto: una política forestal de los años 40
El eucalipto llegó a la Península Ibérica en el siglo XIX con fines ornamentales y medicinales, pero su expansión masiva se produjo con los planes de repoblación del franquismo y la demanda de la industria papelera. En el Parque Natural das Fragas do Eume, las plantaciones de eucalipto son el segundo tipo forestal más extenso, con 1.340 hectáreas, solo superadas por el bosque autóctono. En Portugal, la especie cubre más de 800.000 hectáreas, siendo la más extendida del país.









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