La crisis en Medio Oriente volvió a concentrar este lunes 13 de abril la atención internacional luego de que el presidente de Estados Unidos , Donald Trump , informara que sus fuerzas iniciaron un bloqueo sobre puertos iraníes como parte de una nueva fase de presión contra Teherán . La medida llega después del fracaso de las negociaciones entre Washington e Irán y reaviva el temor a una mayor desestabilización en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo. De acuerdo con reportes de Associated Press , la administración estadounidense busca forzar a Irán a aceptar un acuerdo y reabrir plenamente el estrecho de Ormuz , paso marítimo clave para el comercio mundial de petróleo. Teherán respondió con nuevas amenazas contra puertos de la región, mientras persisten dudas sobre el alcance real, la legalidad y las consecuencias inmediatas de la operación anunciada por la Casa Blanca . Impacto energético y alerta internacional La decisión generó una rápida reacción en los mercados. AP reportó que la tensión en torno a Ormuz elevó la preocupación por eventuales interrupciones en el suministro de crudo, mientras otros seguimientos de la jornada señalaron que el precio del petróleo llegó a rozar los 100 dólares por barril antes de moderarse. El episodio volvió a instalar el riesgo de inflación y de mayor presión sobre economías dependientes de la energía importada. A nivel diplomático, el escenario sigue abierto. Según AP , Trump sostuvo que aún existe espacio para retomar conversaciones, aunque al mismo tiempo advirtió que embarcaciones iraníes que se acerquen al bloqueo podrían ser destruidas. Esa combinación de mensaje negociador y amenaza militar ha incrementado la inquietud de organismos internacionales y gobiernos aliados , que observan con cautela una crisis capaz de extenderse más allá del Golfo . La nueva escalada no solo golpea la seguridad regional. También vuelve a demostrar cómo una confrontación en Ormuz puede trasladarse con rapidez al bolsillo de millones de personas en distintos continentes, mediante combustibles más caros, presión sobre precios y mayor incertidumbre económica.